miércoles, 21 de enero de 2015

SERA EL DOMINGO

 

Saludos.

“Y nos fuimos a ver una partida de foot-ball, un juego sin protección de R.O., sin pedagogos profesionales, sin tendenciosidad de patriotismo de trapo y no de fibra viva, sin otra disciplina que la que surge del juego mismo. Y como más espontáneo y más libre y menos intervenido, mas educador y más… divertido.”

(Miguel de Unamuno, “Boys-scouts y foot-ballistas” 1923)

El sport: el deporte. Fue Emilia Pardo Bazán, nacionalista profunda, quien insistiera en “castellanizar” el término procedente del Reino Unido, con notable éxito, por cierto, puesto que la propuesta perdura en el tiempo. Otro vocablo de la misma procedencia (el no menos famoso “balompié” de Mariano de Cavia), no tuvo similar suerte y hubo de quedar relegado, irremisiblemente, por la versión fónica del “foot-ball” original: el “fútbol”.

Eran jóvenes formados en otras tierras, en otros sistemas educativos. Sistemas que habían incluido, desde hacía unos años, el ejercicio físico reglado como parte en el aprendizaje del individuo, haciendo suyas las ideas regeneracionistas herederas de las Sátiras de Juvenal y su:

“…orandum est ut sit mens sana in corpore sano.
fortem posce animum mortis terrore carentem,
qui spatium vitae extremum inter munera ponat
naturae…”

Adelantados, punta de lanza de los vientos del norte, de aquellas maneras innovadoras que lograrían imponerse a…

La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y de alma quieta,
ha de tener su mármol y su día,
su infalible mañana y su poeta.

…aunque tardaríamos décadas en asimilarlas plenamente en la “piel de toro”.

Pero el foot-ball arraigó en un país educado, como ninguno y durante siglos, en el triunfo indiscutible de las individualidades. Mitad ácratas, mitad dictadores, casi todos egoístas (el egoísmo es, curiosamente, uno de los pecados más firmemente repudiados en éste sport), resulta llamativo que un juego colectivo, tan numerosamente colectivo, supiera absorber, modificar y coordinar a tantas personalidades distintas, a tantos artistas de lo propio, para ponerlos unidos a luchar en beneficio de lo colectivo y sin considerar que el premio será menos de la onceava parte del éxito.

Y sin embargo, aquel Unamuno (autor también de “…que invente ellos…”, una de las frases más desafortunadas de la Historia) ya había tenido su “partida” con Ortega y Gasset y sus defensas sobre la “españolización de Europa” o la “europeización de España”. Ganó el segundo aunque costara mucho trabajo y mucho tiempo. Casi siempre demasiado de ambos.

Aquellos jovencitos de cuerpos atléticos, llegados de la “pérfida Albión” (vindicada más tarde cuando nos echaron unas manos para expulsar a los “gabachos”), traían sus modelos, sus costumbres y sus sports. Sus deportes, que echaban de menos, tuvieron que plantarlos en la Híspalis.

Había arte y magia en la filigrana escocesa y los nativos (avispados mozalbetes de ojos negros y miembros finos, sílfides resistentes y flexibles, hechuras de matador), sevillanos amantes de la floritura, de la virguería, del adorno y de la exquisitez, no podían dejar de atrapar (y dejarse atrapar) por aquella forma de toreo de grupo, hacerla suya y reinventarla más tarde llevándola a las cumbres del Arte creando Escuela.

¡Qué fuerza no tendría aquel invento extranjero como para relegar a la “fiesta nacional”!

Porque darle patadas a las cosas no era costumbre novedosa. Sin embargo, hacerlo a una tripa inflada, recubierta de cuero y con un objetivo, unas normas y un fin, si. Y ello a pesar de los zulús y de la inquina de algún guardia poco formado, de los escandalizados moralistas y de la cerrazón de los obtusos.

Y desde entonces el barroquismo innato y genético, genial fruto de siglos de cruces y mestizajes en un pueblo acogedor de lo ajeno para convertirlo en propio, puso el resto y transformó lo bueno en mejor. Hasta el punto de, incluso, rebautizar a los protagonistas: D. Eduardo, D. Hugo… Tanto que algunos volvieron a sus tierras (otros muchos se quedaron aquí para la eternidad, allá por San Jerónimo) con sus nombres nuevos, nombres sevillanos y hasta la muerte. Como siempre, como antes y como ahora,

Osados y adelantados, no obstante, porque imaginamos las tremendas dificultades que hubieron de soportar si pensamos que mostrar los cuerpos (hoy tan normal) entonces debió conmocionar (lo hizo en muchas ocasiones), a las pacatas mentes hispanas de finales del siglo XIX.

Eran los “locos en paños menores”, eran los “raros ingleses” y sus extravagantes costumbres. Y sin embargo y desde el principio mismo, los nativos andaban por allí (“éramos mitad españoles, mitad británicos”). Los sevillanos participaron activamente del fenómeno que se extendería por todo el orbe, cautivando a millones y millones de fieles seguidores, pasionales adeptos del juego pensado para mantener los cuerpos en buena forma.

Leitmotiv para tantos tan dispares, tan diversos, tan maravillosamente distintos…

Aquellos pioneros nos inculcaron el ansia de jugar en grupo, de luchar, de ganar. Ansia sibarita por el arte del balón, del buen hacer, de la estética física del dribling y de la finta, del shoot, del goal… de la magia que contiene algo tan elemental y tan complejo como llevar un balón a patadas, solventando a los oponentes con velocidad y destreza, para meterlo en un pequeño recinto enmallado, noventa o cien metros más allá.

Un ansia al alcance de todos porque puede que sea uno de los deportes más democráticos y desde más antiguo, mas transversal, el que acepta y admite a todos, desde niños. sin considerar la procedencia, la extracción social o la capacidad intelectual: Aquí cabemos todos.

Y el éxito del foot-ball radica, seguramente, en la conexión cerebral y ancestral de la batalla, de la conquista, del ego de saberse mejor y demostrarlo. Vencer y conquistar. Dominar solo con las armas de físicos y mentes rápidas.

De tanto practicar y mirar más tarde, nos hizo jueces entendidos y sagaces, expertos y exigentes, duros y a veces despiadados porque sabemos de lo que pontificamos. Es complicado engañar a las audiencias de los futboleros. Es inútil la impostura en quienes dominan las formas, los tiempos y los esfuerzos. Los espectadores de fútbol en, general, saben de lo que hablan. En muy pocas otras actividades sociales encontraremos ésta concurrencia de conocimiento, de sabiduría y de buena degustación para juzgar porque la mayoría ha sido cocinero antes que fraile.

Aquellos precursores crearon "la Sociedad" (el más sólido Club, a la sombra del cual florecerían todos los demás) marcando el rumbo, mostrando el modelo y el camino para dominar Andalucía durante 125 años. Desde el instante inicial y que ninguno ha sabido repetir ni emular.

Todo eso ocurrió aquí, en Sevilla, a principios de 1890 y en el día de Robert Burns. Hubieron de remar milla y media hasta el Hipódromo de Tablada para ejercitarse (es fantástico lo que narran) bajar del esquife, jugar el match y volver remando de nuevo. El guión es sensacional y te quedas con las ganas inmensas de saber más, de conocer aquellas historias, de escuchar a los protagonista. Inventaron el deporte de invierno y el de verano.

Se reunieron alrededor de unas cervecitas y comenzaron la Historia. Luego buscaron contrincantes más allá y en la primera batalla, vencieron.

¡Quién pudiera tener acceso a las memorias de aquellos tipos! ¡Qué cosas contarían allí, en sus tierras originales, de las experiencias sevillanas!

Porque ya podemos decirles a las generaciones venideras, con total autoridad, que el primer goleador oficial de la Historia del fútbol de Sevilla (y por extensión, del resto del país) se llamaba Ritson y que el segundo se vistió de payaso para la ocasión.

Y transmitirles que el primer árbitro conocido en España era D. Eduardo Farquharson Johnston quien, a su vez, fue el primer Presidente de un Club de Foot-ball, y quien reunía el respeto unánime de los contendientes y conocía las normas (Association Rules) perfectamente.

El domingo, en el día del poeta nacional de Escocia, celebraremos con todo el orgullo que desde aquel norte frío y distante, nos enviaran a un puñado de sus hijos para enseñarnos a jugar al foot-ball, para hacernos Club y para llamarnos, ya para siempre…

SEVILLA FOOTBALL CLUB

DESDE 1890

Lo que tantos sabemos, que lo sepan todos.

FELICIDADES, SEVILLISTAS.

FELICIDADES, SEVILLA FOOTBALL CLUB

El próximo domingo día 25 es nuestro cumpleaños y estamos todos invitados a la Historia.

Cuidaros.

sábado, 10 de enero de 2015

¿DÓNDE ESTA WILLY?

 

Saludos.

Pues sí, el amigo Willy Toledo la ha liado gorda y no tiene cuello para tanto colmillo.

Willy Toledo

Willy, con buen criterio, osadía a raudales y sin anestesia, solo nos ha mostrado a nosotros mismos, nuestra entretelas y nuestras falacias, en un ejercicio de sinceridad que pocos estamos dispuestos a tolerar. Algunos, nada.

Y ya sabemos que funcionamos administrándonos drogas (psicofármacos) para olvidar, para hacernos más llevaderas las existencias penosas que la inmensa mayoría soportamos, diseñadas científicamente por ése grupito que no sufre de existencias penosas. Drogas que nos buscamos (adictos a casi todo) o que nos buscan de mil maneras diferentes para que miremos allá y no acá, a aquel lado y no a este otro… para que nos distraigamos con las baratijas, collares y espejuelos mientras nos sustraen los subconscientes y nos intoxican de banalidades, sandeces y simpleza supina.

O wonder!
How many goodly creatures are there here!
How beauteous mankind is!
O brave new world,
That has such people in't.

Porque Willy dice que lo que aquí al lado es espantoso, un poco más lejos ya no lo es tanto y en el otro extremo… no existe.

Willy nos dice “hipócritas” a gritos y eso, a los hipócritas, nos duele sobremanera, no lo soportamos. La imagen de nosotros mismos reflejada es tan horrorosa que rompemos los espejos, nos justificamos de aquella manera (todo es posible en Somatown) o matamos a los mensajeros. Lo que sea para no vernos las tripas, los colmillos ni los ojos inyectados en sangre.

Fausto y Dorian Gray, juntos y revueltos.

¡Con lo bien y civilizadamente que masacramos los cristianos!

Willy ha sacado los pies del plato y no han faltado ejércitos de verdugos dispuestos a cortárselos. Talibanes de un lado, talibanes de otro. Planeta Talibán que igual usa un lápiz, una metralleta, un virus o una bomba de neutrones para destripar. Mejor en HD pero sobre todo, en nombre del dios.

Del nuestro, por supuesto, que es el bueno.

Las armas de destrucción masivas (¿recuerdan?) no eran las bombas de Sadan Husein (que nunca tuvo aquel amigo, enemigo, cadáver). Esas las inventó el educado y refinado occidente y se las lanzó a sí mismo revestidas de democracia y medios de comunicación, en un cóctel letal y de alcance universal cuyos efectos primarios, secundarios y hasta terciarios, marcan genéticamente a varias generaciones. Y las seguirán marcando. Y cada vez más.

Efectos colaterales. Fuego amigo. Todo sea por mantener nuestros status occidentales aunque sea a costa de nosotros mismos. Y excluyendo a todos los demás, por supuesto.

Nosotros matamos legalmente porque tenemos un impreso oficial, convenientemente sellado y registrado, que nos lo permite. Los otros no lo tienen y por eso son asesinos y criminales brutales, mas allá de toda consideración humana. No están civilizados. No saben matar bien. Son chapuceros y chocan con nuestro perfeccionismo (a pesar de los años que llevamos intentando educarlos en las maneras sutiles del virtuosismo perverso de la muerte bien hecha).

Los soportamos solo porque son magníficos clientes de nuestros inventos diabólicos, de nuestros juguetitos para destrozar vísceras y sobre todo, porque siempre tendrán algún pozo de petróleo o una mina que debamos administrarles. Ellos no saben.

La barbaridad contra Charlie Hebdo es tan barbaridad como las otras, las que perpetramos nosotros (los civilizados cristianos) y de las que no hablamos, no las comentamos, no saltamos como resortes al cuello del primero que diga un discurso distinto. El primero que provoque nuestras dulces conciencias.

¿En cuántas guerras por todo el mundo andamos metidos o provocado los civilizados? Pues mientras sean allá lejos, sin problema. La cuestión, como estamos viendo, cambia radicalmente cuando los tiros nos suenan en nuestras calles, en nuestras puertas. Cuando las balas que les enviamos allí, viajan por aquí cerca.

¿Por qué, de repente, la “libertad de expresión” se nos ha hecho tan doméstica, tan de uso diario, tan vulgar? ¿Por qué tantos pocos (que ahora claman a los cielos sin tapujos y mirando a Willy) no han gritado (ni clamado al cielo sin tapujos) contra la mordaza gubernamental reciente? ¿Por qué aún no han empapelado a Willy por eso mismo?

Pero todas las leyes son buenas porque yo no las incumplo.

“Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era
comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era
socialdemócrata,
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era
sindicalista,
Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era
judío,
Cuando vinieron a buscarme,
no había
nadie más que pudiera protestar.”

Entonces no habíamos inventado todavía a los talibanes del Islam.

¡Guárdate de los Idus, Willy! Las nobles conciencias civilizadas no habrán de perdonarte nunca.

Cuidaros.

viernes, 26 de diciembre de 2014

CASTAS

 

Saludos.

No me negarán el sentido de la oportunidad del título del post porque, probablemente, es una de las palabras más repetidas del año que acabará en unos días. Y también es posible que lo sea, y mucho más, el que llega.

Pero aunque todos asociemos inevitablemente ésa palabra a PP y PSOE (Iglesias dixit), existen otras castas no menos importantes y decisivas en otros ámbitos sociales. En éste caso, en el mundo del fútbol.

¿Qué es una casta? Veamos qué dice el DRAE:

“f. Generación, estirpe, linaje, ascendencia: de casta le viene al galgo. || Parte de los habitantes de una sociedad que forma clase especial, sin mezclarse con los demás: la casta de los brahmanes. || Condición o calidad: de buena casta. || Dentro de la organización social animal, conjunto de individuos especializados por su estructura o función: las abejas obreras constituyen un casta animal.”

Como leerán, en todas las acepciones encontramos el elemento diferenciador que separa a una parte del todo y en cualquier medida. Sin embargo, el término suele ser aplicado a ése pequeño conjunto de individuos de la sociedad que mantiene privilegios muy por encima del resto, al que obtiene beneficios sustanciales de los que carecen los demás. Al que atesora lucro sin límite (muchas veces, de manera más que dudosa y en cantidades nauseabundas, inexplicables).

Encontramos casta política, casta judicial, casta real, casta industrial, casta mediática… aunque todas juntas y revueltas sean las “castas”, el “poder”. Porque todos, en el fondo, persigan el “poder” económico en sus distintas vertientes. En cualquier caso, una parte muy pequeña del conjunto y que se separa abismalmente del resto, de la inmensa mayoría. Ésos beneficios que obtienen (y que los hacen ser ricos y poderosos) los defenderán a cualquier precio y de cualquier manera. Directa e indirectamente y por medio de terceros interpuestos, todos unidos en defensa de ésos privilegios.

Miren ésta imagen con los datos de reparto de los derechos televisivos, de 2014, de las ligas más potentes europeas:

REPARTO EUROPA

Comprueben las diferencias y las distancias a nivel continental de la casta española. Luego comparen las cifras en orden interno, en orden nacional. Ahora van y me dicen algo sobre castas del balón.

  UK ITALIA ALEMANIA FRANCIA ESPAÑA
PRIMERO 117.05 94 36.93 44.69 140
ULTIMO 74.50 17.9 18.22 13.17 18
DIF 42.45 76.1 18.71 31.52 122
TOTAL 1875.27 846.10 495.04 487.94 755

Observen que ésa casta española se cubre de gloria en el “juego limpio” (fair play) deportivo/económico. Es absolutamente imposible competir con presupuestos que están, en cinco casos, a 122 millones de euros de diferencia (se forman dos equipos de buen nivel). Imposible.

Pero no queda todo en casa. Vean ahora otra comparación entre los primeros de aquellas ligas y la española:

  UK ITALIA ALEMANIA FRANCIA
117.05 94 36.93 44.69
CASTA E 140 140 140 140
DIF -23 -46 -103.07 -95.31

Resulta más que extraño que todos ésos países juntos, cuyo peso específico en la UEFA debe ser considerable, no hayan pegado gritos todavía estando, como están, bajo la misma disciplina europea del fútbol que la casta española. Algo pasa ahí. Algo raro.

De hecho, el reparto más cuantioso (UK con 1875.27 millones), es, paradójicamente, de un equilibrio envidiable. Y además, comparen lo que ingresa el último de la Premier con el tercero de España. Brutal.

El pasado mes de octubre, en Burgos, el Sr. Tebas (a la sazón presidente de la Liga de Fútbol Profesional), declaró esto (tomado de la propia web de la Liga):

www-lfp-es TITULAR

Para el ejercicio 2016/2017 (no lo olviden) y por tanto, aún seguirán ésas desigualdades dos temporadas más.

Pero ahora, cuando el Gobierno prepara un Decreto que contemplará una atenuación de la barbaridad, el Sr. Tebas (a la sazón todavía Presidente de la Liga), se anticipa (a la fuerza ahorcan) y ya se muestra contemporizador. Es el mismo que ha defendido groseramente (a veces con maneras chulescas) la situación actual.

El hecho de que él mismo utilice el “más equitativo”, implica una declaración subliminal de que lo que rige hoy no lo es. Nadie engaña a nadie.

En cualquier caso y a tenor de las noticias que se vienen filtrando sobre ése Decreto, la casta seguirá en posiciones de dominio aunque (muy) ligeramente suavizadas. Solo la idea de que se premiarán los últimos cinco años de los clubes es ya de por sí indecente (en la UK, el primero recibe un premio por su actuación del año anterior).

Pero cada nueva asamblea, los clubes siguen apostando por éste impresentable señor. Es el mismo ultra documentado que pretende acabar con el ultraísmo.

¿Existe una casta de ultras? Me refiero a los de traje de seda, no a los otros.

Estaremos pendientes del dichoso Decreto para pedirle a Álvaro Yanes que nos lo interprete (destripe). Gracias.

Cuidaros.

martes, 23 de diciembre de 2014

EL DISCURSO IMPOSIBLE

 

Saludos.

En la Junta General de Accionistas del Sevilla FC de ayer, apartado de ruegos y preguntas, se interpeló al Presidente José Castro sobre la verdadera fecha de fundación del Club.

La respuesta literal (fuente: Web Oficial), fue esta:

"Nuestra antigüedad es de 1890 y tenemos la documentación necesaria para poder decir que eso es así. El propio Club lo recoge así en su web y ha realizado gestiones con organismos futbolísticos nacionales y nacionales. Sin embargo, ahora mismo somos los únicos que podemos autentificar eso. Los organismos con los que hemos realizado gestiones se han lavado las manos, porque nadie se compromete a autentificar la nueva fecha. Tenemos claro que somos de 1890 porque hay documentos que así lo acreditan, pero de nada nos sirve si para los organismos aún no es así. Estamos trabajando en el tema y esperamos conseguirlo. De momento la fecha oficial es la de 1905 y tenemos que respetarlo".

Lo primero que uno siente al leer al máximo mandatario es desconcierto; luego tardas un buen rato en asimilar ésas palabras y el sinfín de lecturas que te sugieren. Mas tarde comienza un proceso mental en el que rebullen muchos sentimientos paradójicos y que van desde la rebeldía absoluta a la mas profunda y desoladora perplejidad.

Te tomas tu tiempo, no obstante, y dejas pasar unas horas, un día, durante el cual relees el discurso, lo estudias, lo digieres, buscas claves que pudieran justificarlo…

Es inútil. Es, con todos mis respetos, un verdadero atropello a la razón y al sentido común. Y es, desgraciadamente, un canto intolerable a la impotencia, a la debilidad e, incluso, a la cobardía o a la pusilanimidad.

Un discurso imposible y contradictorio todo él.

Sr. Castro, no existe organismo alguno facultado ni capacitado para certificar la fecha de fundación de ningún club. Ni la FIFA (de ámbito mundial), ni la UEFA (continental) ni la RFEF (nacional) poseen departamento que estudie, analice, compruebe y/o autentifique cuándo un Club dice haberse creado (fundado que no oficializado). Y no lo tienen porque sería espantoso pensar que haya que investigar todas las fechas de todos los clubes (solo en España), porque las sorpresas serían mayúsculas y porque habrían de replantearse muchos de los alegatos de antigüedad que ahora se muestran, con general aceptación y ninguna exigencia, en algunos Equipos.

¿Será eso, Sr. Castro? ¿El “lavarse las manos” se puede traducir en “no meneallo sea que molestemos a algún gigante”? ¿O quizás para no abrir la caja de Pandora de toda Europa? ¿Qué hay de aquello tan arraigado (de lo que usted participó activamente) de “nosotros a lo nuestro y los demás…”? ¿Ya no nos vale? ¿Hemos perdido la identidad que nos llevó a las élites europeas?

No, Sr. Castro, no hay organismo capaz para ello y por tanto, nadie con quien realizar gestiones para lograr ésa certificación. Nadie puede autentificar lo que el Sevilla legitime. Es falso, Sr. Castro y usted mismo se declara impotente cuando dice, sin el menor pudor, “que se lavan las manos”. ¿Sabe lo que pueden hacer y decir terceros con ése discurso, Sr. Castro? ¿Sabe que pone al Sevilla FC en una picota dolorosa y FALSA, indigna de la talla del Sevilla FC, del Club, de la Institución?

Está declarando, Sr. Castro, la insuficiencia del Club (¿o es la suya personal?) para exigir lo que le corresponde por derecho propio y porque el Club puede demostrar lo que dice suficientemente (con abrumadora certeza y con los documentos que lo avalan de manera irrefutable).

No, Sr. Castro, a la RFEF no se va a pedir permiso para que nos dejen ser de 1890. Allí debería ir el Sevilla FC, poner los datos encima de la mesa y EXIGIR que se cambie la fecha de nuestra Fundación. Y la RFEF deberá aceptarlos como ha hecho antes con otros Equipos y aún a sabiendas de que varios de ellos no pueden demostrarlo o son, cuando menos, orígenes dudosos o falseados.

Esta declaración de debilidad es inaceptable, Sr. Castro. No somos pedigüeños ni mendigamos derechos.

Nos fundamos en 1890 le guste o no y a pesar de usted.

En poco más de un mes, Sr. Castro, cumpliremos 125 años. Puede que para usted no sea importante o que le parezca asunto secundario, pero para la Institución que preside, es absolutamente trascendental porque son las raíces mismas del Club, del sevillismo y de los sevillistas.

Flaco favor nos hace, Sr. Castro, porque éste Bolero no lo parará nadie y si no es usted, será el siguiente.

SFCSINCE1890

Cuidaros.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

MUNICION DE BOCA

 

Saludos.

“…que me diera una mediana talega de higos secos y nueces y algunas confituras y otra munición de boca con que entretener el camino…”

(Juan Eslava Galán, “En busca del unicornio”)

Ayer leí otro magnífico artículo de Álvaro Yanes en su Salmón Palangana, donde se apuntan algunas ideas sobre medidas que, desde mi punto de vista, podrían resultar aceptables en nuestro mundo del fútbol, en nuestro infierno de violencia futbolera.

Leo, igualmente, un avance de las propuestas que prevé implantar la LFP, la execrable Liga de Fútbol Profesional (con su ultra, documentado, al frente) para, dicen, erradicar ésa lacra de los estadios.

Mucho me temo lo peor cuando salga el contenido completo. Mucho.

[Como ya he manifestado en otras varias ocasiones y hoy reitero, me disgusta enormemente que en MI Estadio, los MIOS (la pequeña parte radical que, no obstante, ponen la deliciosa banda sonora de Nervión y sin la cual todo es diferente, menos emocionante), insulten a otras aficiones. No concibo que para motivarnos nosotros, debamos tratar de menospreciar a los demás. Y si alguien me considera un puritano, exquisito, timorato o mojigato, desde ya sepa que se equivoca]

Porque otra vez se estará regulando la violencia de los ricos y la de los pobres. De nuevo obviaremos el otro tipo de violencia, la subliminal, la psicológica, la que no destaca por la sangre pero que hace muchísimo más daño que la física.

Solo pensar que el Sr. Tebas abandere medidas para frenar éste despropósito es, intrínsecamente, un insulto a la inteligencia, una ofensa. Una mofa directa y un escarnio difícil de digerir.

¿Ricos y pobres? Pues eso. Imaginemos que, como he leído por ahí y sin certeza, al Cádiz proponen multarle por una pancarta en la que se podía leer “árbitro guapetón”, con 300.000 €. Sigamos imaginando: estadio Santiago Bernabéu o Nou Camp, pancarta similar y por tanto, idéntica sanción ateniéndonos al supuesto nuevo reglamento.

Los Real Madrid/Barça abonarían la calderilla sin inmutarse (aunque luego padezcamos hasta dos minutos de noticias al respecto). Al Cádiz, por el contrario, ésa barbaridad le desequilibraría el presupuesto gravemente y sería portada, cuando menos, seis minutos ganando, por una vez, a los colosos. Letal. Pero la norma es, dirán, igual para todos. Falso de toda falsedad.

Proporcionalmente, Madrid y Barça deberían pagar 30 millones de euros. Hagan cuentas.

Pero “guapetón”, según el DRAE, no es un insulto sino todo lo contrario y si vamos a interpretar la ironía, la sagacidad, el estilo, el buen humor (que lo harán y lo hacen para y cuando les interesa)… apaga, cambia de canal, mira en el baloncesto porque pretenderán sancionar delitos de intenciones. Ni eso que llaman Código Civil o lo otro llamado Constitución.

La violencia tiene muchas vertientes, diversas formas de ser ejercida y de manifestarse sin tener que llegar a la manos, sin navajazos y sin estacazos. Sin sangre ni muertes. Formas sutiles, difusas, adobadas de lenguaje culto y perverso (aparentemente correcto) legal y avalado por un sistema, por una sociedad relajada, superficial y poco exigente. Una sociedad en que lo vulgar es elevado a la categoría de importante porque quienes deberían ejercer alguna influencia en ése sentido son, a su vez, mediocres, vanos e insustanciales.

Veamos algunos ejemplos: en el reparto de los derechos televisivos (que negocia el ínclito Tebas con las plataformas y los clubes) dos Equipos se embolsan , cogiditos de la mano y en amor y buena compañía que para estas cosas no hay más que un color, más de trescientos millones de euros. Sumen lo que les destinan a los demás, a los otros dieciocho juntos y verán un tipo de violencia.brutal, desproporcionada, insoportable.

El desequilibrio es tan abismal que dieciocho y sus miles de seguidores (la mayoría de los dirigentes, sin embargo, parecen cómodos en ésta tesitura porque, entre otras cosas, lo del fútbol es un medio en sus otros intereses) solo podrán incubar resentimientos, malestar e impotencia porque incluso los de los equipos pequeños, los que sobreviven de mala manera en la jungla de los ricos, quieren ganar, triunfar y llevarse títulos a casa. Quieren, como queremos todos, competir en igualdad de condiciones y luego que gane el mejor. Es decepcionante saber que serás derrotado antes de comenzar los partidos; que hagas apuestas por ver si te meten cinco, cuatro o siete; que difícilmente conservarás la categoría y debas limitarte a pasar un año viendo desfilar (noventa minutos, gracias) por tu estadio a las galaxias; que te humillarán por el gravísimo delito de no ser rico y no tener jugadores de noventa millones... son las ilusiones de niños, jóvenes, adultos y ancianos, condenados al fracaso seguro por pretender luchar con tirachinas contra gigantes acorazados.

Eso es de una violencia extrema pero no estará en la lista sancionable, Sr. Tebas.

Violencia es el trato vejatorio de los medios de comunicación (públicos y privados), a la inmensa mayoría de los clubes. Trato alienante con imágenes selectivas para ser generosos con dos y sus estrellas; para mostrarse magnánimos con los fallos propios, sobreseer las aberraciones impúdicamente y radical e intransigentes con los de los otros, tremendos criminales que osan tocar a los ídolos.

Violentos, subliminales, son los comentarios de los supuestos narradores e interpretadores de las imágenes durante los encuentros y los programas diarios (¿es que siempre debe haber, obligatoriamente, un comentarista ex jugador del Madrid en todas las retrasmisiones, en todas las cadenas, en todos los partidos juegue quien juegue?) que van acumulando tensión y hartazgo en los espectadores de los demás (menos dos), creando un poso de revancha que luego, en cualquier momento, aparece donde no debe y contra quien no corresponde para que usted, Sr. Tebas, pueda seguir haciendo caja.

De la misma forma, el bombardeo intensivo, machacón y saturador de información respecto de dos (y las pueriles cuitas de sus  figuras todos los días, todas las horas, todos los minutos) y el desprecio olímpico a los ídolos de los otros (aunque sean pequeños y modestos) está diseñado para orientar, canalizar y conducir a los niños en un sola dirección, en un único pensamiento, en un único motivo de adoración: todos los críos del Madrid (preferiblemente éste) o de Barça, todos con la camiseta de CR7 o de Lionel…

Esa doble moral intencionada, protegida y alentada desde todos los estamentos, es violencia aunque no esté en la lista de lo sancionable, Sr. Tebas.

Y por si todo lo anterior no fuese suficiente, tratar de igualarnos a todos solo  en lo negativo, Sr. Tebas, es violencia. Es socializar los delitos y privatizar las prebendas, como hace habitualmente, porque su capacidad para ser equilibrado, justo y democrático, Sr. Tebas, es imposible. No tiene capacidad para ello. Desconoce ésos términos.

Es usted un magnífico vasallo de sus señores, Sr. Tebas, y un violento extremo al que, seguramente, nunca le darán un ladrillazo.

En cualquier caso, me acordaré de sus antepasados (solo hasta la tercera generación y para no imputar a posible inocentes, si cabe), cada día que no me permita decirle a un árbitro que es guapo; que no me deje aplaudir y piropear al contrario cuando me marque un gol o tres; que no pueda expresar mi malestar ni siquiera en mi casa, viendo la televisión, y solo pueda enviar un whatsapp felicitando a los que me están machacando, de palabra, para que no sancionen a mi Club…

Ésa munición de boca, Sr. Tebas, es comida de subsistencia, medidas para mantenerse vivo, para justificarse, para justificar a otros, para decorar la pobreza mental y la podredumbre, para camuflar su incompetencia al servicio de terceros porque ahora no le interesa, no les interesa.

Manos a la cabeza y ataque ya lo que han consentido y alentado durante décadas. Pero ahora hay sangre visible y la violencia sangrienta es INTOLERABLE. La otra no.

Cuidaros.

lunes, 8 de diciembre de 2014

LA SELECCION MILITAR, 1921 y 1923

 

Saludos.

En 1921, la prensa de Madrid publicaba la noticia de que el Capitán General de la I Región Militar, había ofrecido una copa para un torneo de football. Lo deberían disputar las selecciones militares de Madrid y Lisboa.

MAD SPO 09061921

En efecto, el partido se disputó con gran asistencia de público y con, incluso, la presencia del Rey quien entregó el trofeo a los ganadores.

GRANVIDA 19210501

MAD SPO 17061921

 

Vencieron los nacionales por 4 a 1 y como resultado del feliz evento, ambas partes (ambos ejércitos sería más conveniente), acordaron devolver la visita a los lisboetas.

Sin embargo, habrían de pasar dos años para que se hiciera realidad.

En 1923, por fin, se llegó al acuerdo y las tropas nacionales del balón hubieron de organizar la marcha a territorio extranjero, ambicionando la conquista del segundo trofeo.

18041923 LA LIBERTAD-nOTAS MILITARES

HERALDO 28041923

Antes, sin embargo, había que prepararse. Para ello, se invita al Birmingham como sparring, en el campo del Atlético aunque, como veremos, no salió del todo bien:

MAD SPO 19230523

MAD SPO 19230531

Tremendo varapalo de los ingleses.

Supuestamente entrenados, la cosa no parece tan sencilla. Desplazar tropas fuera del territorio patrio no es cosa baladí ni siquiera para jugar al fútbol.

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BOE 26041923-2

Ahí está. El mismísimo Alcalá-Zamora, Ministro de la Guerra, firma una real orden en la Gaceta de Madrid (BOE) por la que se autoriza el viaje, los mandos que dirigen la expedición y, si lo leen, las dietas que habrán de pagarse a los desplazados: 50 pelas diarias para los jefes y 15 para los reclutas. Todo un detalle porque ya saben que el desgaste mental es muchísimo más agotador que un simple partido de fútbol.

Pues el partido de vuelta se celebró y, como leerán en la crónica, con resultado adverso.

MAD SPO 19230607-1MAD SPO 19230607-2

Como viene siendo habitual desde entonces y aun antes, la prensa madrileña destaca el magnífico juego y dominio de los españoles que, sorprendentemente, caen abatidos por 4 a 2. Sin comentarios (míos).

Tendremos que consolarnos con el global de 6 a 5.

Quizás si la escuadra española hubiera contado con éste señor que juraba bandera en marzo de ése año (Ricardo Zamora) las cosas hubieron podido ser diferentes. 

JURA ZAMORA 21031923

Por esos años, campean por Andalucía estos señores.

La línea del miedo

Y unos cuantos más tarde, D. Niceto Alcalá-Zamora se retrató con nuestro capitán:

Alcalá Zamora Copa República

Cuidaros.

SEVILLA FOOTBALL CLUB FOUNDED BURNS NIGHT OF 1890

domingo, 7 de diciembre de 2014

DE LAS 13 BARRAS

 

Saludos.

Aún a riesgo de incurrir en algún tipo de delito emocional o sentimental, hoy me detengo un rato en algunos aspectos, especialmente llamativos, del Escudo del Real Betis Balompié.

Siempre me extrañó su forma triangular tan peculiar y distinta, pero sobre todo, en sus trece barras.

Desde los orígenes mismos del foot-ball y tal cual recogen las Association Rules (normas para distinguirlo del rugby y de las que se derivan las actuales), los jugadores serán siempre once en los matches, en los partidos. Muchos equipos españoles muestran barras en ésos escudos suyos. Sin embargo, ninguno, salvo el Betis (al menos yo no lo he encontrado), sobrepasa ésa condición en la relación jugadores/barras. De hecho, pocos guardan la correspondencia exacta (caso Sevilla F.C., por ejemplo que sí lo hace), contentándose la mayoría con menor cantidad y a modo de representación de los equipamientos que lucen.

Escudo significa, según la DRAE y tomando las acepciones que nos interesan:

-Arma defensiva de metal, madera o cuero para cubrirse y resguardar el cuerpo, que se llevaba en el brazo izquierdo: el escudo del cruzado pesaba mucho; se protegía con el escudo mientras asestaba con la maza golpes a sus enemigos.

-Superficie o espacio con el emblema o las armas de una nación, de una ciudad, de una familia, de una corporación o asociación, etc.

El escudo tiene, por tanto, una inspiración ancestral bélica y nobiliaria.

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Ésas son las figuras heráldicas principales que contienen los escudos en que se basan la mayoría de los del fútbol. Verán formas muy conocidas y otras menos. Sin embargo, ninguna representa el triángulo tal como lo podemos ver en el Escudo del Real Betis.

Si consideramos que el fútbol es una forma de campaña militar adaptada a lo lúdico, a la paz (repasen la enorme cantidad de términos militares que usamos durante un partido), entenderemos que para señalarnos como distintos, diferentes y únicos, usemos las muy antiguas formas de identificación guerrera por las que se reconocían los contendientes.

El escudo era la protección física del cuerpo del guerrero. Hoy sigue cumpliendo su función, de manera idealizada, en el pecho de los jugadores y no es raro ver a algunos que lo besan tras lograr un gol. Sería el equivalente del escudero defendiendo a su señor y por el que lucharía, llegado el caso, hasta la muerte.

El Escudo actual del Real Betis es obra de D. Enrique Añino Ilzarbe-Andueza de 1931/32 y presenta un diseño particular, diferente, fuera de los cánones de la mayoría de los conjuntos del panorama futbolístico español.

Escudo actual

Es, tal cual se aprecia, un triángulo invertido, con un círculo inserto en el que se inscriben las siglas BB (Betis Balompié) y la corona otorgada “R” (RBB) al Equipo en 1914. Pero no siempre fue así.

Miren la evolución a lo largo de los años:

Escudos Betis

En 1957, el Presidente Benito Villamarín. confirmo la modificación de José María de la Concha y dispuso las barras de otra forma (de siete verdes y seis blancas, a lo contrario, tal cual pervive).

Escudo sin modificar

Desde los inicios, el circular (común a muchísimos Equipos y otros tantos que aún lo portan), pasó a la actual forma triangular del Sr. Añino, como decía. Pero ése de 1931/32 (inferior izquierdo), diseñado durante la II República (donde las referencias monárquicas estuvieron proscritas), presenta especiales circunstancias. Vean éstas imágenes:

Escudo AñinoMasones 1

El de la derecha es el símbolo masónico que identifica a la Orden de la Masonería. La “G” y el compás (formando una “A”) representan las siglas del Gran Arquitecto, siendo que es la manera en que denominan a dios y por tanto, no es extraño que toda ésa simbología este plagada de herramientas para la construcción (el humilde palustre aparece casi siempre).

Dicen los masones (francmasones), que su Orden procede de los arquitectos que diseñaron y construyeron el Templo de Salomón. Sin embargo, se fundan en el siglo XVII aunque, como la mayoría de ésas órdenes, idealizan sus orígenes llevándolos a inicios inciertos, cuando menos, o sencillamente increíbles.

Cuando el Sr. Añino diseña ése Escudo, España vive una efervescencia masónica notable. Numerosas publicaciones…

GRANDE ORIENTE PORTADA 1932

GRANDE ORIENTE SEVILLA 1930

…se editan por todo el país y no son pocos los partidos republicanos que están influidos por miembros y afiliados masones. Veamos algunas estadísticas de nuestra ciudad sin dejar de considerar el carácter secreto de la organización y por tanto, la dificultad en identificar a sus participantes. En primer lugar, una relación de las logias de Sevilla y provincia:

ALVAREZ - 1

Ahora veremos un cuadro que nos informa de los miembros (identificados, insisto), pertenecientes a partidos políticos.

ALVAREZ-2

Y por último, otro en que se observa la evolución y el incremento de integrantes en apenas una década.

ALVAREZ-3

Vemos que en los años en que se presenta el entonces nuevo Escudo del Real Betis (1931/32), las cifras se han disparado considerablemente. Con el golpe del General Franco en 1936, la masonería pasó a ser ilegal y perseguida con saña. Los “rojos y masones”, juntos y revueltos, eran la quintaesencia de los demonios franquistas.

Pero a pesar del carácter secreto de las logias, hubo conocidísimos y eminentes masones, Grandes Maestres, tales que Diego Martínez Barrio. Este sevillano nacido en 1883, fue Diputado, Ministro de la Gobernación (en dos ocasiones), Ministro de Guerra, Ministro de Comunicaciones, Presidente del Congreso de los Diputados, Presidente del Consejo de Ministros (en dos ocasiones) y Presidente, dos veces también, de la República. Y Gran Maestre Masón.

 Decreto 1933 D. Martínez Barrio 

Por Sevilla y junto a Martínez Barrio, encontramos a otros ilustres tales que Demófilo de Buen, notable intelectual.

DEMOFILO DE BUEN 1930

El Sr. de Buen también ocupó cargos importantes: catedrático de derecho civil en Sevilla y Salamanca y presidió las salas de lo civil y de los social en el Tribunal Supremo durante la II República.

…o a D. Ignacio Mantencón Navasal, a la sazón Presidente del Betis entre 1932 y 1933, perteneciente a la Logia Constancia. D. Ignacio (Zaragoza 1902, México 1982), por otra parte, era un erudito e intelectual, con una larguísima lista de publicaciones, presente en la Sevilla más ilustre de los años que rodearon a la II República. Fue otro de los exiliados forzosos tras y durante la contienda.

1963 Carta Mantecón

No insistiré más en las conocidas referencias masónicas del Escudo del Real Betis porque ha sido ya tratado extensamente. Por ejemplo, lean el magnífico trabajo de D. Emilio Carrillo titulado “Guía secreta de Sevilla”.

Sin embargo, debemos volver al postulado de éste trabajo: las 13 barras.

Miren de nuevo el Escudo y observen que la “B” central tal parece un 13, además de las columnas verdes y blancas: 13.

Escudo actual

No es casual. No lo parece.

El número 13 tiene connotaciones negativas en la sociedad actual. Es posible que se asocie a los doce apóstoles mas Jesús (el decimotercero, torturado y muerto un viernes). Es, también, un símbolo masónico e, incluso, más antiguo. Los Templarios, de los que los masones heredaron muchos de sus principios, símbolos y procedimientos,  eran muy afectos a ése número de tan nefastas resonancias.

El viernes 13 de noviembre de 1307, la Orden del Temple fue literalmente destruida. El Rey Felipe IV, el Hermoso, ordenó la destrucción de aquellos incómodos acreedores. Ordenó, también (en connivencia con el Papa Clemente V), la muerte de muchos de ellos en la hoguera, entre los cuales se encontraba Jacques de Molay, Gran Maestre de la Obra, condenado junto a otros 36 templarios en el atrio de la Catedral de París y ejecutado a fuego en una isla del Sena, en marzo de 1314.

Antes de ésa asociación de “mala suerte”, los templarios eran profundos devotos de la cifra:

Se levantaban a media noche para rezar 13 padrenuestros en la capilla. Luego volvían a la cama.

El Jueves Santo, el limosnero seleccionaba a 13 pobres a los que los hermanos lavaban los pies y mas tarde, tras la ceremonia religiosa, les entregaban dos panes, dos monedas y un par de zapatos.

O el Templo de Salomón que, decían, contaba con doce columnas en la capilla interior (doce más dios, trece), que recoge el Antiguo Testamento de la Biblia (Reyes, 6, 7 y 8). Mas tarde, Jesús se rodeó, como decía mas arriba, de doce discípulos.

Los masones, de igual forma, construyen su Templo Material con ésas mismas doce columnas: 6 al norte (septentrión) y seis al sur (mediodía).

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Las referencias bíblicas sobre la construcción del Templo de Salomón, están, como vemos, íntimamente relacionadas tanto con templarios como con masones.

¿Qué inspiró al Sr. Añino?

CONCLUSION.

Todo parece indicar que las 13 barras no son arbitrarias, ni estéticas. Parecen obedecer a una suerte de arcano diseño masónico.

¿Era D. Enrique Añino masón? Probablemente. No he podido constatarlo debido, como decía, a lo críptico de sus logias. Sin embargo, quizás D. Enrique Añino Cañal (al que tengo el honor de conocer, todo un caballero, y al que profeso un genuino respeto) pudiera aclararnos éste punto.

La situación social de aquella época fue muy propicia para ello y las señales son evidentes.

Por otra parte, espero y deseo no haber molestado a nadie con éste trabajo. Guardo muchísima más información adicional (aunque lo mas importante he procurado mostrarlo aquí), sobre una época difusa debido a los acontecimientos posteriores.

En cualquier caso y si alguien se siente ofendido, mis disculpas por ser tan osado.

Cuidaros.

Bibliografía consultada:

Álvarez Rey, Leandro. Universidad de Sevilla. “Masonería y partidos políticos en la Sevilla de la II República (1932-1036)”

Biblioteca Nacional de España (BNE)

Manquepierda.com

Torres H. Mantecón, Marco Aurelio. “Bibliografía general del doctor José Ignacio Mantecón Navasal”.

Moses Israel, Claudio. “Las columnas B y J”.

Ortiz Villalba, Juan. Universidad de Sevilla. “La persecución contra la masonería durante la Guerra Civil y la Post-guerra”.

Ferrer Benimeli, José A. Universidad de Zaragoza. “El modelo sociológico de la masonería”.