sábado, 28 de abril de 2018

YO LOS ENTIENDO


Saludos.

Si, los entiendo y comprendo que estén eufóricos. De verdad que si porque todo apunta que éste año, por fin y tras un largo receso, puede que logren retos importantes.

Nosotros sabemos bien lo que supone estar ahí arriba, entre los mejores en Europa (octavo Equipo más laureado del continente) ganando títulos, marcando hitos que pocos podrán igualar en años, muchas finales, muchos kilómetros... lo sabemos y debemos comprender que cuando se acercan a la gloria, lo celebren sin contención, sin mesura, sin pudor alguno y sacando desde muy dentro tanta rabia contenida, tantos años de mediocridad, de desconsuelos, de penas y lamentos. Es justo porque nosotros también tuvimos una travesía del desierto hasta que abrimos la Puerta más grande.

Y los entiendo porque lo hacen en tan contadas ocasiones que se desbordan cuando acontece y celebran por anticipado algo que aún no ha llegado, que no ha sucedido, que quizás ocurra y que puede, además, salirles mal (como la última vez). Y para su empobrecimiento habitual y contumaz, le otorgan un valor desproporcionado (por lo fútil) al “quedar por encima”. Incluso entiendo, que no comprendo, que echen una oportuna mano a la memoria selectiva, tan falsa e inconsistente que en ocasiones rayan en el ridículo o caen directamente en él. Tras más de un siglo viviendo a la sombra, con contadísimas y excepcionales ocasiones inversas, es normal que cuando se acercan a ver el sol, estallen. Es normal.

El “siempre fuimos mejores”, escuchado y leído con frecuencia, no resiste ni siquiera la mera proposición de debate. Ni la resistió nunca. No importan sus años en tercera, sus segundazos (líderes absolutos, por cierto, en las sesiones ligueras), los campeonatos de Andalucía, los de España, los europeos, la acumulación de títulos… pero lo usan sin recato porque les han educado en el mundo paralelo de la taberna donde los méritos deportivos se asientan en valores, como poco, discutibles, intangibles quizás. Todos los equipos del mundo poseen la mejor afición y la más fiel. Todos. Y los 50.000 socios (cifra que nosotros jamás podríamos conseguir en el Ramón Sánchez-Pizjuan porque es físicamente imposible) exigen una revisión profunda sobre precios de los abonos (ya han vivido episodios de abandono masivo histórico: por un duro de subida, se les largaron 800 de los 1500 que poseían) para y en buena lid, estudiar la política de asistencias masivas de que tanto presumen. A ninguno se le ha ocurrido pensar que el Sevilla más Grande de su Historia, lo hizo con bastantes socios menos. No les interesan ésas comparaciones. Ni las otras nueve de cada diez en que salen apaleados.

Habrá que ver, ahora que probablemente se acerquen al Olimpo, si ésa fidelidad se traduce en la misma afluencia pero… con precios acordes al nuevo status. Habrá que verlo.

Tampoco hablan de los “regalos” municipales en forma de Estadio y sus oscuras maniobras para lograrlo, con documentos firmados por los protagonistas que lo corroboran y que, a día de hoy, parece que todavía no han podido justificar el supuesto pago del beneficioso trato recibido en época de la dictadura. Porque son la clase popular y nosotros, la clase alta.

En cambio, nuestra última gran inversión, de entre todas las que hemos realizado a lo largo de nuestra Historia y a expensas exclusivamente de los sevillistas, nos proporcionó décadas de sequía. Crisis que, como tantas veces, superamos para hacernos más fuertes.

Hoy, los Twitter, Facebook y otras plataformas, sustitutos virtuales de aquellas tabernas, placebos, amplifican las burradas hasta límites insospechados, incontenibles, exponencialmente desternillante con cada nuevo espada que se incorpora, con cada nuevo iluminado al que leer la Historia del fútbol sevillano, la auténtica, no le ocupa mucho tiempo. Prefieren la tradición oral, la que tergiversa según convenga, la que inventa, la que falsifica, la que alimenta sueños imposibles pero, sobre todo, que pretende denostar al otro, al que sí brilla, al de los triunfos y los títulos. Tripas y corazón, pero poca instrucción. Humildad cero, dicho sea de paso.

Entiendo también el delirio por la “manita” sin que recuerden que es la primera vez (sí, la primera en toda la Historia) que lo consiguen. Ni una sola palabra, por ejemplo, al 22-0 en partido oficial que les endosamos tiempo ha y que en una infantil y pueril defensa, hablen de que abusamos de “niños” (cinco expulsados por juego violento, dicho sea de paso). Ni al desequilibrio apabullante de ésas manitas a favor del otro, del nuestro, en proporción de diez a una. Y es, como decía antes, más de un siglo de enfrentamientos en las diversas versiones en que se han ido configurando con los años. Entiendo, por tanto, que la única y primera les parezca que les haga una especie de justicia comparativa, que los acredite, que los redima de la dependencia insoportable de tantas décadas y de tanta humillación. Entiendo que ésta última, borramos las demás porque no nos interesa, sea la mejor, la grande, la más ilusionante… es la única y por ello, comprendo que le otorguen un valor excepcional.

Yo los entiendo.

También entiendo que anden luchando por participar en una competición menor y de segundo orden e, incluso, que pretendan ganarla el año próximo. Sobre todo porque la última vez que aparecieron por ahí, fuimos nosotros casualmente los que los desposeímos de la promesa de gloria. Por un penalti.

Han dicho de todo y nada bueno sobre la UEL… porque la hemos conseguido nosotros y ¡qué curioso!, una manita de veces.

Entendería que los hinchas de otros equipos de alguno de los gigantes europeos, pretendieran devaluar ésos cinco títulos en comparación con los que poseen “orejonas”. Pero que un seguidor de un equipo que ha competido en Europa, a cualquier nivel, en contadísimas ocasiones y ha salido mal parado en todas ellas, parece como que mueve a la compasión, sonrisa incluida, porque ir más allá resultaría hacerles un favor que no merecen.

Me encantará ver cómo luchan por lograr un “paragüero”. Siquiera sea uno.

Por eso y otras muchas cosas más que podría escribir, yo los entiendo.

Suerte.

Cuidaros.

viernes, 16 de marzo de 2018

CACAO


Saludos.

Todos los escritores han dicho siempre que ellos son, ante y sobre todo, lectores. Y cuanto más grandes, mayores devoradores de literatura. Además del placer de la lectura per se, sugieren que otras memorias e imaginaciones alimentan la tuya propia.

Cuando dedicas buena parte de una de tus aficiones predilectas a investigar en la Historia de tu Club de fútbol, sin ser escritor ni grande, llegas inevitablemente a la misma obligada conclusión puesto que en el noventa por ciento del tiempo que dedicas, andas sumergido en hemerotecas y bibliotecas trasegando, hurgando y mirando papeles antiguos, libros y periódicos, con la esperanza, tan esquiva siempre, de dar cón ésas letras, con ése artículo que te muestre la pepita de oro, la joya que te hace pegar un salto delante de la pantalla a modo de gol virtual. Aunque de manera dispersa y porque ése es tu trabajo, asumido voluntariamente, puede que leas incluso más. O por lo menos, igual.

La clave para navegar e investigar en Internet estriba en saber hacer la pregunta correcta: el volúmen de datos que contiene ésa maravila (con sus cosas buenas y malas) es tan descomunal que si no interrogas bien, te puede abrumar con miles y millones de resultados inútiles. Es una máquina, no se olvide. Por ello, ganar tiempo espolvoreando la paja y acotando los márgenes, es esencial porque es la mecánica exigida para escrutar el pasado con una cierta precisión y con parámetros temporales aceptables.

Un día cualquiera, en cualquier momento, inicias una secuencia de búsqueda que, como tantas otras cosas, sabes cómo empieza pero jamás como termina. Aunque la mayor parte de las veces desesperes porque las pistas te llevan a callejones sin salida o simplemente estériles, hay algunos momentos, pocos poquísimos en realidad, en que se te abre una senda interesante, una frase, una noticia que te obliga a tirar de ése hilo hasta el final.

Otras veces, sin embargo, descubres historias maravillosas. O trágicas, o emocionantes o, simplemente, historias.

Hace poco tiempo, en una de ésas habituales batidas de papel por la Biblioteca Nacional y buscando otra cosa, me doy de cara con una noticia de 1924 que me deja impactado, que me salta a la vista y me atrapa. Inmediatamente se me  encienden las alarmas y se me agolpan en la cabeza tres nombres propios: Spencer, Berruezo y Puerta.

Atónito me pregunto ¿tuvimos un cuarto hombre, una cuarta baja  hasta ahora desconocida? Lean:

19240522 CANTABRICO Muerte Manuel Caro

El artículo se publicó en el diario “El Cantábrico” del 22 de mayo de 1924.

Un equipier del Sevilla F.C… La noticia, de una síntesis perfecta, es terrible.

¿Manuel Caro?

Procedía ir directamente al archivo con el listado de jugadores de nuestro Club, buscar en la letra “C” y tratar de identificarlo. Nada, no aparecía. Consulto a los que más saben de esto, a mis amigos del Área de Historia, sin resultado. Nadie identifica a Manuel Caro y el único registro conocido en nuestras filas es el de Antonio Caro García, jugador entre 1932 y 1936.

¿Quizás un amateur? ¿Un chaval juvenil? ¿Un suplente? Recordemos que las plantillas de esos años eran temerariamente limitadas y que ante una baja por lesión, raramente se podía cubrir. En no pocas ocasiones se terminaba jugando con diez.

No hay datos.

El siguiente paso, lógico, era indagar un poco más en el fondo de la Hemeroteca porque a veces las noticias se distorsionan involuntariamente en las redacciones. Y entonces descubres una serie de coincidencias que ayudan poco o entorpecen el trabajo.

En el “Diario de Córdoba” de la misma fecha, se leía:

19240522 DIAR CORDOBA MGAFEO

¿Manuel Gafeo?  Pero aporta otros dos datos: tenía 20 años y se fractura el radio.

Hay que seguir buscando. En el “Diario político de Salamanca” y en la misma fecha, aparece:

19240522 DIA POL SALAMANCA

Manuel Caro. Dos coincidencias. Pero la noticia, el luctuoso suceso, se extiende por el país. En el diario “La Correspondencia de Valencia”, nos vuelven  a cambiar el apellido:

19240522 CORR VALENCIA MCASAO

Manuel Casao. Radio del brazo derecho. Seguimos por Lugo. En “El Progreso”, decían:

19240522 PROGRESO Cacao

Cacao. Valga la broma porque se está poniendo la cosa como eso, como un cacao.

En “La Voz” de Madrid, también se reproduce:

19240521 LA VOZ Cacao

Ya vamos acotando: Manuel Cacao.

“El Adelanto” de Salamanca”

19240522 EL ADELANTO SALAMANCA

Otra vez Caro…Podríamos seguir pegando recortes pero parece que ya no llegaríamos mucho más lejos… o sí.

Tenemos, pues, que la misma noticia en diferentes periódicos (muerte de un joven futbolista de 20 años en Sevilla, fractura de radio durante un partido y muerte por tétanos), nos trasladan hasta cuatro nombres distintos: Manuel Caro, Manuel Gafeo, Manuel Casao y Manuel Cacao.

Algo, no obstante, debió estar pasando con los operadores de telégrafos.

Pero… ¿cuál es el auténtico?

Se imponía acotar aquellas búsquedas por nombre y apellido o por muerte (o fallecimiento) de un futbolista. De la misma forma, buscamos los distintos jugadores en los archivos del Sevilla y otra vez, sin éxito.

Y tuvo que pasar casi un año para poder pegar de nuevo la hebra, el hilo que decía al principio.

En “El Heraldo” de Madrid, el día 20 de frebrero de 1925, se inserta la siguiente noticia:

19250220 HERALDO MADRID Juicio recorte

Era Manuel Cacao y jugaba en el Triana. El zaguero del Chaprisa, Antonio Gómez Berrocal, zandillea a Cacao, se va al suelo, se rompe de radio y unos días más tarde, muere de tétanos. Doce años y un día de cárcel.

Y leyendo la crónica y las actuaciones de los abogados, tendremos que rendirnos a la defensa que logró, tras la larga serie de testigos, obligar al fiscal para retirar los cargos.

Inocente. Absuelto. Lance del juego.

Terminamos con un último recorte, “El avisador numantino”, que evoca con fuerza a determinada prensa, radio y televisiones actuales:

19250225 AVISADOR NUMANTINO Mató

Mató.

Cuidaros.

lunes, 13 de noviembre de 2017

UN PRESIDENTE FUERA DE CONTEXTO

Saludos.

En septiembre de 1931 y en Asamblea General Ordinaria del Betis Balompié, presidida y convocada por Ignacio Sánchez Mejías, accede a la presidencia del Club D. José Ignacio Mantecón Navasal.

La Asamblea fue extraordinariamente larga y agitada (duró más de seis horas): comenzó a las diez de la noche, en el salón de actos de la Sociedad Económica de Amigos del País, calle Rioja, con lleno absoluto…

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… y con numerosas fricciones entre los asistentes desde el inico mismo; la primera cuando se reclamó que el Sr. Sánchez Mejías no debiera haberla convocado en razón de ser Presidente Honorario y no efectivo, cargo que ostentaba Camilo Romero Sánchez y que se salda con la peregrina excusa de “para no tener que convocarla otro día”. El tumulto societario alcanza tonos épicos con abundante intercambio de palabrería pesada (insultos y palabrotas en román paladino) como podemos leer en la tremenda crónica (sin firma) de “El Liberal” de 7 de septiembre, en su edición de noche.

A la una y tras un lacrimógeno alegato del señor Cuéllar (dimisionario y receptor de durísimas críticas de buena parte de los socios por su gestión pasada) y del Sr. Domenech (facilitador y aspirante) el personal acusa cansancio y comienza a abandonar la sala.

Y aunque nos estemos alejando un poco de la principal idea que persigue el artículo, conviene destacar algún que otro aspecto de ésa importantísima, a los efectos, Asamblea: se debate también la idoneidad pertenecer a más de una sociedad de foot-ball (recordar que el Sr. Sánchez Mejías fue expulsado del Sevilla F.C. por su comportamiento y manifestaciones, no por su militancia futbolera); a las dos, con pocos socios presentes ya, las discusiones alcanzan tintes violentos y en un inciso, Sánchez Mejías dimite como Presidente Honorario; a las tres, el Sr. Domenech anuncia que retira la candidatura que tutelaba y pasadas las cuatro, por fin, resulta elegida la siguiente Junta de “consenso”:

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En medio del caos y rodeado de una colección de nombres que asustan y asustarían todavía más años después, quizás brille una luz en el nombre del nuevo Presidente. Una Asamblea en la que coinciden dos intelectuales: uno por formación, Mantecón Navasal, y otro, Sánchez Mejías, por afición.

¿Estaba Mantecón entre el grupo de intelectuales que en 1927, en el Ateneo de Sevilla, homenajeó el Tercer Centenario de la muerte de Góngora, junto a los Pedro Salinas, Jorge Guillén, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Juan Chavás, José Bergamín, Amantina Cobos, José Villalón, Luis Cernuda, Alejandro Collantes de Terán, Gustavo Bacarisse, Joaquín Romero y Murube, Fernando Labrador, Eduardo LLosent, Muñoz San Román Molleja, Laffón, Juan Miguel Sánchez, Juan Lafita, Fernando Villalón y José Bello “Pepín” que entonces trabajaba en Sevilla y era conocido por sus chistes de putrefactos (se dice que la foto que se atribuye a Serrano la hizo Pepín con la cámara del fotógrafo), el propio Sánchez Mejías (mecenas) y Blasco Garzón, Presidente de la Institución y organizador del evento?

No hemos podido verificarlo, pero en viendo las capacidades del personaje y su indudable relación con los círculos eruditos sevillanos, nos atreveríamos a pensar que fuese más que posible aunque nunca apareciera en las crónicas.

En 2009, La Palangana Mecánica publicó un artículo que recogía una excelente semblanza del único Presidente republicano que tuvo el Betis. En nuestra labor de investigación, debemos añadir éste otro resumen, obra del prestigioso Historiador D. Fernando Muñoz Altea que aunque corto, es denso y bastante descriptivo:

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“…caso asombroso de precocidad y productividad intelectual…” A tenor de lo que hemos podido conocer de sus numerosas actividades hasta el fin de sus días, los calificativos serían perfectamente acertados y adecuados.

Durante su mandato, el Betis comienza a organizarse como un Club poderoso. Lo toma en Segunda División y lo lleva a la Primera, donde se mantiene dos años en los puestos medios altos hasta 1935 (cuando ya no estaba) y gana la competición. Sin embargo, las estructuras no soportarían los éxitos (como ha sucedido a otros muchos clubes) hasta el punto de estar a punto de desaparecer. La guerra civil de 1936 salvaría al Betis de la debacle.

No obstante, uno de sus logros que más ha significado y trascendido con el tiempo, fue la aprobación del Escudo masónico del Betis, diseño del Sr. Añino Ilzarbe, en la versión que se mantiene hasta hoy (con algunas variaciones porque en plena Segunda República no lucía la corona que ahora muestra, obviamente, ni el redondeado de la imagen central posterior) como ya tratamos en éste otro artículo,

Mantecón era republicano, de izquierdas y es muy posible que también fuese masón él mismo. Militaba en la Acción Republicana de Manuel Azaña.

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En 1932 lo encontramos creando el Comité de Cooperación Intelectual de Sevilla, donde comparte inquietudes con Manuel Blasco Garzón.

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O la pasión por la aeronáutica en la Junta Directiva del Real Aero Club de Andalucía en 1931.

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En los años posteriores a su presidencia del Betis, Mantecón desarrolla una intensa vida política que incluye el periodo de la guerra civil, durante la cual y como hemos visto más arriba, ocupó cargos de importancia en su tierra. La presión militar de los golpistas de Queipo lo obligan a replegarse hacia el norte.

Fue uno de los principales protagonistas en la disolución de las Comunidades Agrarias de Aragón, modelo de gestión anarquista que luego imitarían los kibutzs israelitas en su expansión por Palestina.

Al final de la contienda, Mantecón Navasal debe exiliarse a México.

En la capital azteca y como era previsible en un sujeto de la “productividad” que hemos descrito, realiza una intensa vida de apoyo al exilio, de fidelidad a la República y de trabajos intelectuales, con colaboraciones en “España Popular” (editada en México por el Exilio), libros, ensayos o, entre otras varias, en la redacción de la revista quincenal “España y la Paz”.

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Adviértanse, en la imagen anterior, los nombres que integraban el Consejo e imaginen, si es que pueden, cómo serían aquellas sesiones de redacción. Soñar en gratuito y como aún tendremos que perfeccionar un poco más la máquina para viajar en el tiempo, cerremos los ojos y volemos.

Jose Ignacio Mantecón Navasal tuvo y tiene en México un respeto que aún no se le ha concedido en España y como tantas otras veces y otros tantos nombres ilustres, seguimos pagando el altísimo precio del lujo de ignorar a los mejores.

Volvamos a 1933. A Mantecón Navasal lo sustituye en la presidencia Antonio Moreno Sevillano, abogado de Osuna, fundador de la tenebrosa (por sus componentes y actos en el golpe militar de 1936) Tertulia Bética. Digo “tenebrosa” porque además de su labor de apoyo al Betis, perfectamente respetable, fue también un conglomerado de golpistas. Hay demasiados testimonios para que nadie pretenda evadirse. Ni siquiera escandalizarse.

Bajo la presidencia de Moreno Sevillano, el Betis ganó su Liga. Y bajo ésa misma presidencia, el Betis estuvo en un tris de desaparecer.

Resulta paradójico que un Club fundado por militares, que estuvo integrado, regido y codirigido por ellos durante décadas, que aportó al golpe de 1936 una larguísima lista de socios y directivos, tuvo un claro entre las nubes, un rayo de luz entre tanta oscuridad en la persona de un intelectual de la talla de José Ignacio Mantecón Navasal.

Y por eso, Jose Ignacio Mantecón Navasal siempre me pareció un Presidente fuera de contexto.

¿Si cuando Queipo ocupa Sevilla hubiesen detenido a Mantecón… qué hubiera hecho su sucesor Moreno Sevillano?

Aragonés, bético y sevillano, nunca volvería a España. Falleció en México en 1982.

1930 Nace hija Sevillana

Cuidaros.

martes, 19 de septiembre de 2017

ESTADIOS


Saludos.

En la Junta General Ordinaria de 20 de diciembre de 2007, el entonces Presidente del Sevilla FC, presentó un video del posible futuro proyecto de remodelación y ampliación del Estadio. José Mª del Nido aseguró que no se hipotecaría el Club por una obra faraónica (la construcción del Sánchez-Pizjuan nos endeudó durante décadas) y también que: “es responsabilidad del Consejo buscar la financiación necesaria para llevarla a cabo”. El máximo dirigente sevillista insistió en que la citada obra se finalizaría siempre que la financiación de la misma se pagara con las plusvalías obtenidas.

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Imagen de la maqueta del proyecto de 2007.

Para la realización de la reforma, el Presidente estimaba una inversión de entre 90 y 200 millones de euros y deberían haber comenzado a finales de 2008. La propuesta fue mucho más larga y completa (incluía, entre otras mejoras, la posibilidad de construir un aparcamiento bajo el césped) pero nos limitaremos a extraer la parte que interesa en éste artículo.

Como todos sabemos, el Ramón Sánchez-Pizjuan solo se ha acondicionado parcialmente y han debido pasar diez años de aquella Junta para ver los resultados. Hoy, el Estadio presenta un aspecto muy distinto al que poseía entonces.

Ésta pequeña introducción, limitada pero suficiente, solo nos debe servir para acallar a ésa parte del fútbol sevillano que alardea contumaz de determinados valores (ciertos unos pocos, rotundamente falsos la mayoría) en un permanente ejercicio de infantilismo con el que camuflar las importantes carencia que muestran, y han mostrado, en sus ¿110? años de existencia y en los aspectos que mayor relevancia tienen para un Club de Fútbol: títulos y palmarés.

Porque si se trata de presumir, quizás deberían mirar un poco la Historia de ambos Equipos, sin complejos, para evitar los ridículos constantes con los que tratan de distraerse entre ellos. Y divertirnos a nosotros, todo sea dicho.

Es cierto, no obstante, que la reforma del Benito Villamarín ha activado, nos guste o no, una cierta controversia sobre las cualidades de nuestro Estadio y su capacidad y aforo.

Hay, desde mi punto de vista, dos maneras (probablemente más) de abordar éste interesante debate: con el corazón o con la cabeza (dicho sea con todos los respetos posibles en ambas opciones y sin que sean necesariamente excluyentes).

Si nos acogemos a la primera de las formas, puede que la polémica termine enseguida. Tenemos un Estadio inaugurado el 7 de septiembre de 1958 con un aforo de algo más de 42.000 espectadores. Por ahí, por Nervión, hemos visto grandes proezas del Sevilla y muchas penas. Es un Estadio medio entre los importantes de Europa, bien situado y comunicado aunque el acceso de vehículos a la zona resulte difícil. No obstante, su estructura y ubicación hacen complicada una posible ampliación. Además, presenta carencias visibles en otros aspectos…

…pero es Nuestra Casa, la de siempre, la de “toda la vida”, la única que ha conocido la inmensa mayoría de los palanganas. Es una de nuestras señas de identidad. No debe alarmarnos entonces que una parte del sevillismo ni siquiera se plantee un posible cambio de ubicación e, incluso, que muchos reaccionen con cierta violencia ante la idea de un cambio.

Otra parte, por el contrario, encuentra que la obsolescencia del Sánchez-Pizjuan es manifiesta y que quizá fuera momento de, dado el auge deportivo y económico que travesamos, plantearse ése posible cambio de emplazamiento.

En la última década especialmente, hemos podido disfrutar de innumerables visitas a Estadios de toda Europa, con la consiguiente cosecha de títulos y experiencias, que nos ha impulsado a practicar comparaciones aun cuando parezcan de mal gusto o fuera de lugar. Y aunque no queramos admitirlo, hemos disfrutado de lugares maravillosos para presenciar fútbol.

El Ramón Sánchez-Pizjuan, visto desde, por ejemplo, las sedes de las finales (entre otros muchos escenarios) que hemos ganado en poco tiempo, se nos presenta como un tanto desfasado, incómodo en muchos aspectos y anticuado. Vemos, también, otros clubes construir y reformar sus antiguas sedes para ofrecer a los aficionados instalaciones modernas, espaciosas y cómodas.

Si como aseguran quienes saben de esto, ampliar el Sánchez-Pizjuan resultaría tarea complicadísima (terrenos y estructuras, añadir un tercer anillo o rebajar el terreno de juego) solo nos queda pensar en construir otro nuevo o utilizar uno ya existente.

¿Otro nuevo dónde? ¿Derribar el Sánchez-Pizjuan y edificar en el solar resultante habida cuenta de que no hay terrenos próximos, ni cercanos, disponibles y que las dimensiones actuales no permitirían un incremento sensible de localidades? ¿Trasladarnos al Estadio Olímpico de La Cartuja? Veamos ésta última opción porque es la que planea en éste, insisto, cierto debate.

La Cartuja es un Estadio de máxima categoría UEFA. Un cinco estrellas con capacidad para 60.000 espectadores sentados y cubiertos. Con las gradas accesorias, cabrían unos 15.000 asientos más. ¿Ése aforo permitiría rebajar notablemente el precio de los abonos? Es muy probable.

El estadio es gestionado por la Sociedad Estadio Olímpico de Sevilla S.A., compuesta por la Junta de Andalucía (40% de la propiedad), el Gobierno de España (25%); el Ayuntamiento de Sevilla (19%), la Diputación Provincial de Sevilla (13%) y un 3% repartido a prorrata entre los dos clubes de fútbol de la ciudad: el Real Betis y el Sevilla FC.

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Imagen del Olímpico acondicionado con gradas supletorias sobre las pistas de atletismo.

Posee, además, un hotel de cuatro estrellas dentro del mismo Estadio. Y terrenos aledaños para acometer mejoras sustanciales de vías de comunicación y paparcamientos.

Pero La Cartuja (nombre, no me negarán, de rancio abolengo sevillano) también tiene sus claroscuros:

-Está asentado entre Sevilla y Santiponce, lo que nos obligaría a desplazarnos del cómodo centro que ahora disfrutamos.

-Los accesos son terribles, con infraestructuras muy deficientes para la movilización periódica de 40.000 personas cada pocos días.

-Las pistas de atletismo, tal cual están, alejan a los espectadores del terreno de juego (caso Anoeta) para una afición acostumbrada a olerle el sudor a los jugadores, con cánticos, gritos, aplausos y pitidos impregnando el cerumen de los protagonistas sobre el césped.

Habrá, con seguridad, otros inconvenientes pero quizás éstos tres sean los más relevantes, los que puedan ejercer con mayor fuerza contra la idea.

Sin embargo, la Historia nos cuenta que iniciamos nuestra andadura en 1890 en el Hipódromo de Tablada.

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Vista aérea del solar del Hipódromo de Tablada.

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Edificio donde estuvO ubicado el Campo de la Trinidad entre 1900 y 1908.

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Prado de San Sebastián entre 1908 y 1913.

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Campo del Mercantil entre 1913 y 1918.

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Estadio de la Reina Victoria entre 1918 y 1928.

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Estadio de Nervión entre 1928 y 1958.

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Estadio Ramón Sánchez-Pizjuan desde 1958 hasta hoy.

Hemos tenido, por tanto, siete sedes propias y distintas en nuestros 127 años de sevillismo, lo que podría hacernos pensar que otro cambio en un periodo tan extenso, no debería resultarnos tan traumático. En éstos 127 años y en los diferentes campos, hemos demostrado con creces ser el primer Equipo andaluz (y uno de los más laureados de Europa) y a distancia considerable del segundo de la región.

Tal cual se plantea el artículo, el lector se inclinará a pensar que yo, a mi vez, me postulo en uno u otro sentido. Tengo mi opinión, ciertamente, pero que el Ramón Sánchez-Pizjuan está un tanto desfasado y que el nivel de Club exige otro formato más moderno, también es cierto.

Como decía, parece poco factible rehacer el Estadio actual y eso nos deja ante la disyuntiva de intentar la complicadísima obra necesaria en Nervión o desplazarnos a La Cartuja, convenientemente adecuada por dentro y por fuera. O quedarnos tal cual estamos.

Doctores tiene la Iglesia y derecho a opinar como le venga en gana a cada cual.

Cuidaros.

Nota.- El Estadio de la Exposición Iberoamericana de 1929, se lo quedó en propiedad el Real Betis. Era tan de los sevillistas como de los béticos. Leo en algunos foros que el Betis podría exigir una compensación en el caso de que el Sevilla decidiera trasladarse. Como la memoria en débil y corta cuando nos interesa, no me extenderé en discutir éste aspecto que, además, ya se trató en su día y pudimos asistir a las payasadas propias de los responsables del otro Equipo.

SEVILLA FOOTBALL CLUB FUNDADO EN 1890


Fuentes:

Sevillafc.es

pequeñosaccionistassfc.com

Sevillacf.com

miércoles, 5 de abril de 2017

MANUEL ALMANSA CALZADO - HOMENAJE AL SEVILLA C. F. (y II)

 

Por José Arjona de Miguel @ArjonaDeMiguel

Capítulo II

Con el transcurrir del tiempo, el gusto por la música sinfónica iría marcándole. Especial fue, su admiración por la obra del maestro Ricardo Villa González (1873-1935), que llegaría a dirigir el Teatro Real de Madrid y, compuso entre muchas, para deleite general, la sobresaliente “Gran Fantasía Española”.

Manuel se titularía en composición y dirección musical. Desarrolló estudios en los Conversatorios de Música de Madrid, Málaga, Córdoba y Ceuta. Destacando especialmente, en música clásica y sinfónica.

Siempre que la superioridad militar le concedía permiso, Manuel regresaba a Bolaños, su pueblo. Allí le esperaba con impaciencia, Balbina Gómez, el amor de su vida.

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Pedro Gámez

El continuo cruce de cartas de amor entre Ceuta y Bolaños, culminaba una vez cada año con el atractivo cruce de sus miradas. El enlace matrimonial se celebraría en Bolaños, el 12 de diciembre de 1959. Tras el preceptivo permiso militar, regresaría con su ya esposa a Ceuta, donde vivirían hasta inicios de 1963, disfrutando la pareja durante ese período, de la llegada de José Manuel, su primer hijo.

El 15 de mayo de 1963, la familia Almansa Gómez llegaría a Sevilla, trasladada en destino forzoso –con breve estancia tras salir de Ceuta, en la Música del Regimiento de Infantería Extremadura nº 15, de Algeciras-, a la Sección de Música, del Regimiento de Infantería Soria nº 9, de Sevilla, a las órdenes de Pedro Gámez Laserna.

El mítico Regimiento Soria 9, que llegó a Sevilla el 2 de abril de 1876, pasando a denominarse Banda de Música del Gobierno Militar de Sevilla, en 1961. Y, quedando disuelto, el 19 de diciembre de1995.

clip_image005[4]Dato interesante a destacar entre el Sevilla F. C. y, el Regimiento, fue la participación de este en el acto inaugural, del Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán, el 7 de septiembre de 1958.

Más de 7 años, estarían en Sevilla la familia. Habitarían en domicilios de las calles Demetrio de los Ríos, Mariano Benlliure esquina a Padre Coloma (hoy Cristo de la Sed) y, encontrando acomodo definitivo, en uno de la calle Carlos Brujes, de la barriada de El Tiro de Línea. Allí nacería su hija, Rocío.

Una mañana, Manuel leyó en el diario sevillano ABC, la convocatoria para compositores al Festival de la Canción Deportiva. No tenía experiencias, pero decidió presentarse.

Compondría un tema, para el club que atraía sus simpatías: El Sevilla -por obligación legal entonces-, Club de Fútbol.

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Manuel tituló y registró su composición como “Homenaje al Sevilla C. F.” y, la remitió a la organización del Festival, con la ilusión de que fuera seleccionada. La noticia de su selección, satisfizo a Manuel. No tanto que, el comité organizador, sin realizarle consultas, modificara su título a “Entre claveles y nardos”.

La interpretación que del tema hizo, “Pastora de Córdoba”, gustó a Manuel. Aunque, con algo más de preparación -valoraba-, pudo sacársele mayor partido a la canción.

El triunfo le supondría, el reconocimiento a su inédita labor. Hasta ese día, sus temas eran considerados no comerciales, por las editoriales musicales. La suerte, comenzaba a tenderle la mano.

En Sevilla, establecería gran amistad con don Luís Izquierdo González, catedrático del Conservatorio Superior de Música, director de la Orquesta Filarmónica de Sevilla –en la que formó Manuel-, y, del Coro de la Universidad hispalense. El maestro Izquierdo, había sido destacado alumno, del insigne director de orquesta austríaco, Herbert von Karajan.

El 18 de noviembre de 1970, la familia tuvo que abandonar Sevilla. Conocedores con antelación de su marcha, sus compañeros deciden premiar la bonhomía de Manuel, permitiéndole dirigir temas a la Banda, durante la procesión de la Patrona de la Archidiócesis de Sevilla: La Virgen de los Reyes.

Manuel es destinado, al Regimiento de Infantería Mecanizada Castilla nº 16, de Badajoz, para ocupar el cargo de director de la Sección de Música. Había obtenido destino y, el grado de teniente, tras realizar el examen oposición entre los 20 candidatos presentados, al cuerpo de Directores de Música del Ejército.

Ascendería a capitán músico en 1979 y, ocuparía el cargo de director de Música del Gobierno Militar de Badajoz, en 1981.

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Abel Moreno

Durante su dilata etapa pacense, conseguiría su plenitud profesional. Le eran también habituales los viajes a Madrid, para formar parte de los tribunales examinadores a los nuevos opositores musicales. En el celebrado en 1975, ocupando el cargo de secretario, tuvo la oportunidad de conocer al joven Abel Moreno Gómez que, opositaba y consiguió, una de las vacantes a director musical.

En aquellas oposiciones fraguó, una estrecha amistad entre ellos y sus familias. Don Abel, ese gran sevillista que, sin ambages dice: “Yo soy músico. Pero me gusta más el fútbol, que nada”.

En Badajoz fundaría Manuel, la Orquesta de Cámara, que dirigiría durante 25 años. También dirigió, a la Banda Sinfónica “General Rafael Menacho”. Además de ser un gran asiduo, del Teatro López de Ayala, donde en 1984, sería reconocido públicamente, como “Extremeño del año”. En el estamento militar, alcanzaría el grado de comandante.

Bajo su nombre o, seudónimo “Elman Docals”, Manuel nos dejó destacadas obras populares como:

o “Calatraveño”. Pasodoble al torero José Ruiz.

o “Hace tiempo, Señor”. Plegaria rock.

o “Himno a la Santísima Virgen de las Nieves” de Almagro. (música)

o “Himno a la Virgen del Monte”. Patrona de Bolaños.

 

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Manuel Almansa

 

Dirigió infinidad de actos musicales, en muchas ciudades. Siendo de los más recordados, los conmemorativos por el XXV aniversario de la coronación de la Virgen del Monte, patrona de Bolaños o, el estreno en el Teatro Principal de Almagro, del himno a la Virgen de las Nieves, días antes, de que un infarto de miocardio nos lo arrebatara, el 13 de diciembre de 1996.

 

 

Desde aquí, nuestro tributo y reconocimiento, a Manuel Almansa Calzado. Hombre que pasó sigilosamente por la centenaria Historia del Sevilla Fútbol Club, aportando a esta, una de sus más bellas páginas: El “Festival de la Canción Deportiva”.

Dedicado a Balbina Gómez, con todo cariño.

 

José Arjona de Miguel

 

Agradecimientos:

Balbina Gómez

Rocío Almansa

José Almansa

Abel Moreno

Área de Historia del SFC

José Manuel Ariza

Juan Luis Franco

Javier Aldaria

Francisco Sánchez Montoya

Antonio Garrido Aranda

 

Fuentes

Hemeroteca ABC.

Ministerio de Defensa.

Archivo General Militar.

Bernardo Rubio. Autor: Historia de la Banda de Música de Bolaños.

El Cronista Calatravo: Alonso R. Yáñez

Gazeta de Antropología. Demetrio E. Brisset

domingo, 2 de abril de 2017

MANUEL ALMANSA CALZADO - HOMENAJE AL SEVILLA CF

 

Por José Arjona, @ArjonaDeMiguel

Capítulo I

Bolaños, es un municipio situado en la comarca de Campo de Calatrava, provincia de Ciudad Real, apreciado por su actividad agrícola y ganadera. En particular, por la popularísima “Berenjena de Almagro”. Encurtido que, aunque lleva por denominación el nombre del municipio vecino, no pocos son los bolañegos que defienden que, en sus campos, se cosecha la de mejor calidad.

El día de Nochebuena de 1930, Euterpe, Musa de la Música e hija de Zeus, arropó en Bolaños al recién nacido Manuel Almansa Calzado. El compositor que el 4 de abril de 1964, conseguiría para el Sevilla F.C., su único título musical: el “Festival de la Canción Deportiva”.

Al primogénito del matrimonio formado por la modista, María del Monte Calzado Ruiz, y el chofer, Segundo Genaro Almansa Martín, le esperaba -como para la mayoría de conciudadanos-, un durísimo futuro. Tiempos de colapso social que, desembocarían, en la mayor tragedia de la historia de España, agravado en su caso, por el fallecimiento del padre.

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Fila superior 1º izquierda

Desde muy pequeño trabajó, en la oficina de la Unidad Sindical de Labradores y Ganaderos, para poder ayudar a su madre y, a sus dos hermanos pequeños. Aún así, conseguiría sacar tiempo, para mostrar su atracción por la música. Destacaría, bajo la formación del maestro don Emilio Molina Serrano, por su gran destreza con el clarinete. La música, era su nítido objetivo.

Por entonces, la cultura musical la difundían en los municipios las bandas de música. Y, en Bolaños, Manuel se integraría a la Banda de Música Santa Cecilia, fundada por don Rafael Gómez en 1910. Desde 2003, bajo la nueva denominación de Asociación Musical “El Arpa”.

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Ángel García Ruiz

Su pasión musical le llevaría hasta Madrid, para ocupar plaza de Educando de Música en octubre de 1947, en la Academia Militar de Suboficiales, como soldado voluntario. Allí permanecería hasta agosto de 1949, fecha en la que sería destinado a la Sección de Música, del “Tercio Duque de Alba”, 2º de La Legión, en Ceuta.

El destino no fue casual. Hasta allí le atrajo Emilio Ángel García Ruiz, primo hermano de María del Monte, su madre, y conocido popularmente en Ceuta como “don Ángel”.

La relación de don Ángel y su esposa, doña Mathilde Tavera Poli, con Manuel, fue mucho más allá de la de tíos y sobrino. Era más propia, de padres e hijo.

Don Ángel era un persona de gran y reconocido aprecio entre la población ceutí. Había nacido en Villanueva de los Infantes en 1900. Hasta la ciudad norteafricana le llevó su condición de militar, previo paso por Melilla. Era Músico Mayor del Regimiento de Infantería Cartagena nº 70, para el que en 1925 había creado, la música y adaptación de su himno.

Ya en 1932 fundó, junto a Mariano y Jesús Alcalá-Galiano, e Isabel Bohórquez, la Escuela de Música de Ceuta, que al año siguiente, convertirían en Conservatorio Oficial de Música. Creando además, la Masa Coral y, el Cuadro Lírico.

Compuso junto a su esposa –afamada profesora de piano-, la música del himno de Ceuta. Letra del poeta ceutí -y concejal por el Partido Reformista-, Luis García Rodríguez. Fue estrenado bajo la dirección de don Ángel, en el Teatro Cervantes el 5 de agosto de 1934 y declarado, himno oficial, en sesión municipal del día 24 de ese mes.

En enero de 1935 crearía y dirigiría la Orquesta Sinfónica de Ceuta y, en noviembre, fundaría el Conservatorio Oficial de Música y Declamación.

Don Ángel, fue nombrado en enero de 1942, Comandante Director Músico de la Banda del Tercio de la Legión de Ceuta. El segundo director, en su historia.

Pero sin duda, la popularidad eterna la obtuvo, al modificar de cadencia, el paso de la canción legionaria “El novio de la muerte”, convirtiéndola en marcha fúnebre o, procesional.

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Baltasar Queija

El tema musical se basa, en la historia de Baltasar Queija de la Vega. Nacido el 26 de marzo de 1900 en Minas de Riotinto (Huelva).

Baltasar fue, el primer legionario que perdió la vida, por heridas recibidas durante la Guerra del Rif (Marruecos). Falleció el 7 de enero de 1921 en Tetuán. La 1ª Bandera de La Legión, había comenzado a formarse el 20 de septiembre de 1920.

Se contaba que, al poco de incorporarse a la unidad, le llegó una carta desde su pueblo, con una noticia fatal: su novia -una riña con ella, provocó al parecer su ingreso en La Legión-, había muerto. El mazazo recibido, le indujo a reunirse con ella lo antes posible, asumiendo riesgos que, acabaron costándole la vida. Unos versos dedicados a La Legión, encontrados –dicen-, en su bolsillo por compañeros, definían su sentir: “Somos los extranjeros legionarios / El Tercio de hombres voluntarios / Que por España vienen a luchar”.

La historia de la muerte de Baltasar Queija, originaría una tremenda conmoción en la ciudadanía española de la época.

Emocionado por el relato, el letrista de cuplés, Fidel Prado Duque, escribió unos versos que entregó a su amigo, Joan Costa Casals, para que le compusiera la música.

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Lola Montes

A inicios de julio de 1921, la cantante Mercedes Fernández González, “Lola Montes”, fue invitada por Fidel Prado, a una audición del tema. Quedó tan encantada del cuplé que, inmediatamente, lo incorporó a su repertorio. Había nacido, “El novio de la muerte”.

Pocos días después, se estrenaría con gran éxito en Málaga, en el desaparecido Teatro Vital Aza. Asistió a la función Carmen Angoloti Mesa, duquesa consorte de La Victoria, jefa de hospitales de La Cruz Roja en Marruecos y, sobrina del general Espartero. Quedó impresionada de la interpretación de Lola.

Tras felicitarla, la animaría a embarcarse hacia Melilla, para interpretarla los días 30 y 31 de julio, en el espectáculo montado por la compañía de Valeriano León, en el Teatro Kursaal. El objetivo era claro: elevar el ánimo a las tropas, tras la tremenda derrota recién sufrida, en la batalla de Annual.

Lola aceptó la petición de la duquesa, y partió rauda. Una gran ovación la recibiría, al aparecer en escena vestida de enfermera. Su actuación fue un éxito apoteósico, debiendo repetirla varias veces.

José Millán Terreros, conocido como Millán-Astray, asistía al espectáculo. Con el grado de comandante fue nombrado -por R.D. de 28/01/1920-, primer jefe de la Legión Extranjera, o Tercio de Extranjeros. El Ministro de la Guerra, el gaditano José Villalba Riquelme, le ordenó la organización de una tropa profesional -a semejanza de la Legión Extranjera Francesa-, en lugar de la tradicional de reemplazo, que posteriormente se denominaría “La Legión Española”. Para tal fin, Millán-Astray se inspiró en el libro publicado en 1905, “Bushido: el alma de Japón”, donde su autor, Inazõ Nitobe, exponía el código de honor de los samuráis.

Tras escuchar la canción, el ya Teniente Coronel, Millán-Astray, ordenó la inmediata adaptación del cuplé, a ritmo de marcha militar. Conociéndose hasta nuestros días como himno oficioso de La Legión, sin cambiar ni una sílaba.

Durante aquellos años era habitual que, los heridos en las campañas de Marruecos, fuesen trasladados a Málaga para recibir atención médica. Ello originó, especiales y estrechas relaciones de La Legión con instituciones malagueñas. Destacada fue, con la Hermandad del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas que, en 1928 proclamaría a su titular, el Cristo de la Buena Muerte, “Protector” de La Legión.

Imagen, a la que comenzaron a realizarle Guardia de Honor, en la Semana Santa de 1927.

clip_image002[4]De esa guardia partiría la tradición, de que cada Jueves Santo, desde 1930, La Legión participaría además, en el desfile procesional de la Hermandad junto a su protector, el popular Cristo de Mena.

La modificación musical de “El novio de la muerte” realizada por don Ángel, se estrenó en Ceuta el Miércoles Santo de 1952, en el “Encuentro”, entre la cofradía de Jesús Nazareno y, la Virgen de la Esperanza, obra del imaginero sevillano, Antonio Castillo Lastrucci. Esa Semana, también se interpretó en Málaga.

Tan obvia resulta la influencia musical de don Ángel, en la trayectoria de Manuel Almansa, como la colaboración de Manuel, en la modificación del histórico tema. Cierto es, que no se ha localizado documento que lo constate pero, considerando que, en el ámbito militar los honores recaen exclusivamente en el de mayor rango de la unidad, no debe extrañar.

Históricamente, han destacado bajo la dirección de bandas militares, prestigiosos maestros músicos, como por ejemplo:

· En el Regimiento Soria 9, José Font Marimont (1840-1898).

· En el Regimiento de Artillería de Madrid, Ruperto Chapí (1851-1909).

· En el Batallón de Cazadores de Cataluña, y en el Regimiento Soria 9, Manuel López Farfán (1872-1944).

· En el Regimiento de Ingenieros de Zapadores de Madrid, Pascual Marquina (1873-1948).

· En el Real Cuerpo de Alabarderos de Madrid, Bartolomé Pérez Casas (1873-1956).

· En el Regimiento Santander, Rafael Frühbeck Frühbeck -conocido cómo Frühbeck de Burgos- (1933-2014).

· En el Regimiento Soria 9, y el Inmemorial del Rey nº 1, Abel Moreno Gómez (1944).

El 21 de febrero de 1956 -seis meses después de ser ascendido a sargento músico Manuel-, fallecía en Ceuta don Ángel. El funeral, fue una despedida multitudinaria de los ciudadanos. Manuel, junto al alcalde ceutí, encabezó la comitiva. Legionarios escoltaron la carroza fúnebre, mientras la banda de La Legión interpretaba su versión de “El novio de la muerte”.

Sus restos descansan en una tumba de complejo acceso, fuera del terreno sacramentado, del cementerio de Santa Catalina. Así lo ordenó el cabildo eclesiástico, al parecer, por haber contraído matrimonio con Mathilde, que no profesaba el catolicismo.

Continuará.

jueves, 23 de marzo de 2017

VOLAR DEMASIADO ALTO

 

Saludos.

Isla de Creta, Grecia, en algún momento del pasado más remoto. El Rey Minos mantiene prisioneros en su isla a los atenienses Dédalo (insigne inventor y arquitecto, autor del conocidísimo Laberinto, entre otros importantes trabajos) y a su hijo Ícaro.

El monarca cretense, que diera nombre a una civilización propia, los acogió tras su forzado exilio ateniense y les encargó algunos trabajos. Sin embargo, descontento con el resultado del famoso Laberinto, los de Atenas perdieron el favor del rey y fueron puestos bajo custodia. Vigilaban los cretenses el mar para que no escaparan los cautivos. El ingenio agudo de Dédalo aceptó el reto y decidió recurrir a la vía aérea para solventar el problema y escapar. Construye alas con plumas y cera para sí y para su hijo y se lanzan a la fuga. Antes de partir, Dédalo advierte al joven Ícaro: “no subas demasiado alto, demasiado cerca del sol, porque el calor derretirá la cera y caerás”. No escuchó a su padre.

Otra versión menos romántica, más prosaica, dice que lo que en realidad inventó Dédalo fueron las velas para su barco (desconocidas hasta ése momento) con lo que pudo huir a gran velocidad de sus perseguidores remeros. Advirtió igualmente a su hijo que no navegara demasiado rápido ni cerca de la costa, que debía aprender a gobernar la nave primero. No escuchó a su padre.

¿Imaginan qué hizo Ícaro?

Nos ceñiremos a la primera versión (que es la que ha trascendido) porque es más imaginativa aunque parezca más plausible la segunda:

Padre e hijo volaron muchos estadios huyendo de Minos y alejándose de Creta. Tras planear por encima de numerosas islas hacia el occidente, Ícaro comenzó a ascender y ascender hasta que el calor del Sol, como predijo Dédalo, fue derritiendo la cera que unía las plumas de sus alas y… cayó al mar.

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Volara o navegara, Ícaro es una de las alegorías mitológica del desafío al poder de los dioses (recuerden la Torre de Babel, por ejemplo). Los humanos, traducido, que no se acerquen demasiado a las divinidades porque el poder que irradian puede resultar letal para los simples mortales.

¿Por qué me acuerdo ahora de aquella importante figura de la fantástica mitología griega?

Pues son las malditas asociaciones de ideas.

El Sevilla FC, desde hace ya más una década, se ha constituido en el Club europeo de mejor y mayor crecimiento en relación con los presupuestos que ha venido manejando en todo éste tiempo. A base de buen hacer, de optimizar recursos, de planificar, de dotarse de profesionales de élite, de coordinar perfectamente todos los estamentos y de estar potentemente respaldado por una afición sin igual, fiel, perseverante, explosiva, genial, incansable… que ha sabido llevar al Equipo en volandas (de entre tantas, me quedo con lo ocurrido en Basilea frente al Liverpool, algo que difícilmente podremos olvidar así que vivamos dos siglos) hasta colocarnos en primerísimo plano del fútbol continental y por ende, mundial.

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El Sevilla FC ha conquistado cinco títulos de la Europa League. Cinco en una década espectacular e inigualable, única.

“Y no está el Sevilla, así que eso es bueno”

“Sir Alex Ferguson believes Sevilla’s absence in Europa League boosts Manchester United’s chances”

Son parte de las declaraciones de Sir Alex Ferguson, venerado y admirado entrenador del Manchester United, de una importancia inusitada. Ésta figura mítica del fútbol inglés, con un arsenal de títulos a sus espaldas, se alegra tantísimo de que nuestro Equipo no compita éste año en ésa categoría.

¿Por qué se congratula sin reservas el bueno de Sir Alex? ¿Qué tiene el Sevilla FC para que un Club tan cargado de laureles, historia y presupuestos, considere que puede lograr con mayor facilidad la Europa League si no la disputa éste año nuestro Equipo?

Eran nuestros trofeos, nuestros mayores hitos jamás logrados y que refrendan brillantemente todo ése buen hacer que decía. Pero la Europa League es una etapa superada. Ahora, cuando competimos con los poderosos, ya salimos a luchar por el título mayor, por la Europa Champions League, por el premio gordo: la “orejona” de las élites absolutas. Y lo hacemos por derecho propio, ganando en el césped aunque como antes, necesitemos un aprendizaje, un rodaje, una adaptación a las nuevas normas.

El Sevilla FC reinventado cada año, no para de obtener triunfos, de ganar partidos, de doblegar a clubes netamente superiores en poderío económico… tutea a los ricos y riquísimos con desfachatez, sin importarnos que nos quintupliquen en las cuentas y sin considerar que el valor en canal de ésos jugadores a los que nos enfrentamos, nos debería dar vértigo. Vértigo porque miedo no nos dan.

Y la Liga.

Es la onda expansiva, la correlación, la irrupción en tromba en la cima absoluta del fútbol patrio donde el espacio disponible solo tiene dos dueños (ocasionalmente entra un tercero en la liza) y con una guarnición de dieciocho comparsas. Eso asusta y enciende las alarmas. Eso deja en evidencia que se puede entrar en el Olimpo siendo solo un dios menor, un plebeyo. Señala el sabio refranero popular, “más vale prevenir que curar” y así, manos a la obra, se despliegan los ejércitos de contención para frenar al bárbaro del sur que amenaza con moverles los sillones, con quitarles las coronas... con señalarles lo artificioso de sus imperios.

Prensa, radio, televisión, Liga, Comité de Árbitros, Antiviolencia… todo un contingente, un despliegue de armamentos inusitado, un acoso tremebundo e insano, brutal y despiadado para evitar el mal antes de que se produzca. Ya saben que en el amor y en la guerra…

Porque en los mejores momentos, cuando rozamos la miel con los labios y todos los sueños todos son posibles, la pusilanimidad propia coopera en los desmanes y nos hurta uno de nuestros más poderosos activos. Un valor que pocos poseen. Porque, como decía aquel “la mujer del César no solo debe ser honesta, sino parecerlo”.

Como al ateniense Ícaro, el calor del sol (de los soles) derrite la cera de las alas de las gradas del Ramón Sánchez Pizjuan.

Cuidaros.