sábado, 30 de agosto de 2014

SFC… SÍSIFO CLUB DE FUTBOL

 

Saludos.

En la mitología griega, Sísifo (Σίσυφος) fue fundador y rey de Éfira (nombre antiguo de Corinto). Era hijo de Eolo y Enareta, y marido de Mérope. D acuerdo con algunas fuentes (posteriores), fue el padre de Odiseo con Anticlea, antes de que ésta se casase con su último marido, Laertes. Es conocido por su castigo: llevar una piedra hasta la cima de una montaña, y antes de llegar, la piedra volvía a rodar hacia abajo (repitiendo una y otra vez el frustrante proceso).

SISIFO

Hubiera podido llamar a ésta entrada con el más famoso “Atrapado en el tiempo” (el archiconocido y poco original, por reiterado, “día de la marmota”) porque cada con cada nuevo amanecer, la historia se puede ir modificando, perfilando y enriqueciendo (o no). Tampoco pretendo ser novedoso porque la idea no es mía: se la leí en su momento, hace varios años, a un ilustre bloguero al que, desgraciadamente, he perdido la pista porque dejó de escribir, para desgracia nuestra, en los albores de la década prodigiosa del Sevilla F.C..

Pero me atrae más la versión clásica del mito griego y además, nunca como antes habrá que empujar la piedra.

La imagen, ésa imagen que muestro, tiene toda la fuerza necesaria, como pocas, para ilustrar mis letras. Letras de una idea de entre tantas otras (todas válidas o todas discutibles), por la que los sevillistas, entre otros muchos, padecemos desde hace décadas. Bienvenidos al coro.

Es probable que con la creación de lo que ahora se llama Liga Profesional, el amateurismo (la pasión por el deporte, la sana competición sin aditamentos y que mejor refleja el espíritu con que trataron de imbuirlo sus creadores) falleció de inanición para convertirse en un monstruo monetario que no para de crecer y que extiende sus tentáculos en todo el mundo (en vivo y en directo). El “ganar como sea y al precio que sea” se convirtió en la única razón y en el único fin posible.

Adiós deporte, hola negocio.

Todo construido para mayor gloria de unos pocos dioses en su infinita sed de dominio y para satisfacción de los egos (monetarios) de ésos elegidos del Olimpo. Y sus secuaces que coadyuvan como pocos (en vivo y en directo).

Y en los negocios, los poderosos (los ricos) dominan y monopolizan el mercado. Es el Sistema aplicado a una de las pocas actividades que mantiene un solo elemento intangible desde sus inicios: la Pasión, la fe inquebrantable de sus adeptos. Hasta la muerte.

Existen, a pesar de todo, “hijos de dioses menores” aunque tan necesarios como imprescindibles para aquellos en su supremacía excelsa o no tendría sentido: no hubieran podido llegar a sus limbos perfectos sin víctimas propiciatorias.

Éstos pequeños tocados de divinidades menos relevantes (los sísifos pacientes, contumaces, perseverantes aunque obstinados en su ceguera), deben subir la piedra cada vez, cada mañana, cada amanecer, cada año. Deben reincidir en el ofuscamiento de la estupidez, en la exacerbación del absurdo, en la pertinaz y cansina recreación perpetua de su propia nimiedad, engolados en su mediocridad por falta de otros valores o parapetados en intereses más difusos, espurios, inconfesables...

Éstos, los de los dioses menores, deben subir la piedra más grande con los músculos más débiles en ésa pendiente sin fin.

Cada nueva mañana, el Sevilla F.C. se reconstruye, se rediseña, se restaura, se rehace y se reedita como siempre y como nunca. Hemos comprado barato y vendido caro la mayor parte de la veces; hemos convertido en estrellas a muchos desconocidos; hemos visto cómo otros de reforzaban a nuestra costa (aún pagando, ciertamente) mientras nosotros perdíamos poder y por tanto, posibilidades de estar en lo mucho más alto con ellos.

Solo unos pocos conspiran para mantener la infame vergüenza y lo logran. No tocarlo mientras les sirva a ellos.

Lo cierto es, sin embargo, que los últimos años andamos extraviados en nuestras percepciones de Club, en nuestra respetable ignorancia de los asuntos internos, de nuestras capacidades para entender algo tan abstracto e indefinido porque solo pedimos goles, resultados, triunfos y títulos sin atrevernos a cuestionar las formas en tanto que funcionen: otra Copa continental llegada desde la sorpresa, desde lo inesperado.

Andamos mirando la perpetua cimentación de un Equipo nuevo cada vez, cada año, que nunca llega a cuajar del todo porque siempre hay quien pesca en rio revuelto. Con dinero todo es fácil. Puñados de jugadores en la terminal de entrada y puñados en la de salida; fortísimas pasiones temporales que se volatizan en una firma, en unos instantes; amores eternos que duran un rato, unos meses, unos pocos años…

Besos a los escudos cada vez, cada nueva vida, cada nuevo escudo sea del color que sea cuando el único color verdadero sabemos cual es.

(Nunca osé llamar mercenario a un jugador porque entiendo que uno siempre quiera mejorar su existencia. Ni lo haré ahora porque todos podríamos vivir ésa experiencia y todos trataríamos de conseguir un futuro mejor, mas suculento)

Pero la piedra enorme que hemos de subir cada año, el nuevo mecano de cada temporada se agiganta cada vez, se nos hace más irreal, más compleja.

Hemos tenido suerte… ¿hasta cuándo? ¿Cuántas veces sonará la flauta?

Mantelar, desmantelar y volver a empezar.

Eppur si muove.

#SFCdesde1890

jueves, 19 de junio de 2014

EL FALSO NUEVE

 

Saludos.

A pesar de que todos sabemos lo que significa ése titular en fútbol, también es susceptible de otras lecturas, más torticeras, que conviene a éste que escribe y suscribe en una de sus variantes. Voy a por ella.

Hace unos años, aquel monstruo que se llamó Luís Aragonés (monstruo en sentido amplio, para lo bueno y para lo malo y sálvese quien pueda), atentó gravemente contra el imperio albo mediático central (centro que ocupa, aproximadamente y con unas pocas bolsas de resistencia activa, toda la península ibérica) tomando una medida que aún hoy duele y que solo los acontecimientos posteriores lograron mitigar un poco y malamente: el “sabio” de Hortaleza expulsa al icono Raúl de la Selección. Le dice, además, que tome de la manita al engendro Guti y que no vuelvan ni de visita.

Conmoción patria.

El de Hortaleza sabía con certeza el alcance de su desafío y apostó contra la b-l-anca. Ganó como sabemos (dejándose jirones de piel en el camino) y ordenó los motores para que surcaran largo tiempo, al mejor ritmo y dejando, al abdicar, los engranajes bien engrasados para que alcanzaran nuevas y mejoradas metas. Supo que juntar a diez para acompañar a Raúl no tenía sentido (nunca lo tuvo porque nunca ganaron nada y la mediocridad amenazaba con eternizarse) y optó por el modelo del noreste, mucho más creativo, ingenioso y sorprendente, aparcando la ramplonería de lo conocido, improductivo y poco edificante.

Había que abrir nuevas rutas al comercio y eligió aquella, la del noreste, con lo que su segunda afrenta al centro albo alcanzó cumbres insoportables, hirientes, insultantes incluso (por si lo anterior no lo había sido ya) y al borde del delito de lesa majestad. Del centripetado al centrifugado dejando en el camino los lastres ancestrales, complejos y demás “virtudes” estereotipadas.

Los resultados lo salvan de la ejecución pública (para escarnio y ejemplo de las generaciones futuras) y se trae la Copa de Europa. Fue aquel momento en que el “niño” Torres (uno de los mejores bluff orquestados desde el albo centro) hizo su gran y única contribución loable a la Historia del balón. Tan loable que dos años más tarde se lo llevan de excursión a Sudáfrica, lesionado pero no importa, para darle algo de bicarbonato al contubernio central, al que a duras penas logra digerir que había otra forma alternativa de jugar y que generaba éxitos. Debió ser muy dura la claudicación… pero tenían memoria

El modelo funciona a tal punto que el heredero de la corona (del centro albo más centro y rodeado de centrales del centro central por todas partes y sin dejarse una libre) solo tiene que poner combustible, algo de aceite y agua y dejar que el motor trepide por sí solo, sin necesidad de tocar las trócolas, los inyectores o la junta de culata. Estaba afinado y sonaba a música celestial (mundial mejor).

Del país del extremo africano regresan con la vuvuzela dorada y con la constatación de que el movimiento cinético coral raya la perfección, que es inabordable, un escalón por encima del resto. Los pilla a todos distraídos, pensando en otras cosas y buscando soluciones para frenar a los colosos bajitos. Allí, entonces, ya notamos que puestos a buscar un verdadero nueve (llegada una situación de atasco) el vasco Llorente hizo una media parte de primerísimo nivel (no le dieron más oportunidades). Por su afrenta al bluff del centro (tanto extrarradio amenaza con ahogar a unos cuantos en sus propias bilis) apartado de por vida.

Y dos años después de aquello, la consagración definitiva con la humillación a la azzurra, con futbolín de ensueño. Casi siempre orquestado en torno al falso nueve, el que permite un creativo más cerca del área y suma otro llegador desde la segunda línea de ataque. Funciona aunque a veces tengamos ratos del modelo anterior por necesidades del guión.

Tres títulos consecutivos (uno absoluto mundial), con casi los mismos protagonistas, con casi la misma forma de juego y con casi ausencia de nueve puro.

Pero el albo centro tiene memoria, como decía. Tanto viento del noreste parece perjudicial en Castilla y se aprestan a cerrar puertas y ventanas para capear el temporal. Se monta la ofensiva (permanente ya que nunca cesó porque jamás perdonaron que triunfaran los de la periferia) y se fabrica otro bluff que se compacta, se aglomera, se masifica, se falsea y logra su objetivo: Costa selección.

Es un jugador excepcional y no seré yo quien le quite méritos.

Pero los condicionantes pesan demasiado.

Es uno de los jugadores más guarro, tramposo, sucio y pendenciero que yo haya visto (y a mi edad he visto muchísimos). Juega, además, en un Equipo del centro central y eso le ha proporcionado patente de corso (y el centro mediático para respaldarlo porque aunque fuese del segundón central es del centro) para campar a sus anchas por los estadios del país (otros, con mucho menos, se hubieran pasado media liga en los banquillos).

Y es un anacronismo en la Selección de los jugones porque ése tipo es cualquier cosa menos jugón.

Conseguir tantos éxitos con nueves falsos debió haber sido una lección magistral, un principio inamovible, un sistema que con las correcciones oportunas, debió haber ofrecido nuevos resultados exitosos y haber prolongado ése orgasmo colectivo hispánico (los que eyaculen con ello, añado, que no es mi caso, apunto).

Con el nueve puro llamado Costa ha sido como dejar al grupo con diez porque no aporta nada, entorpece y reclama una atención y unas expectativas (que no cumple) que antes elaboraban tres o cuatro a ritmo de samba. Los tres o cuatro que ahora deben mirar al chico Costa para ver si le ponen un balón en situación, que deben dejar de tirar a puerta, que obvien sus cualidades para sorprender al meta contrario porque les han ordenado otros objetivos y con un solo referente. Se acabó la imaginación al borde del área.

Y lo pilla un tipo bajito (al chico Costa) con cara y cuerpo de indio, pelado a lo mohicano, con nombre inglés y tan pendenciero o más que él (al que le sacaba una cabeza) y lo centrifuga, lo seca y lo plancha. O una selección de debutantes mundialistas naranjas que nos sacan los colores (rojos, nos sonROJAn) de manera lamentable por que nos hemos vuelto previsibles…

Se acabaron los éxitos. Fin de la aventura. Vuelta a casa con uno de los ridículos más sonados de los mundiales de todos los tiempos.

Pero si todo ello no fuese suficiente, se nos apaga la bombilla (la herencia aguantó demasiado y nunca supieron reinventarse) y dejan en casa a otro mundialista también y autor de la inmensa jugada previa en África (la del gol, la del título, ocultada casi siempre y oportunamente porque tampoco es del centro central), a un tipo de Los Palacios que asegura, partido sí y partido también, seis, ocho, diez o más balones al nueve puro, al que debe estar allí esperando al Mago para empujarla. Una condición ideal para el palaciego y el vasco que juega en Italia, por ejemplo, en una defensa de bajitos (en Chile) en la que Llorente hubiera podido hacer estragos desde las botas de Navas.

Y no menciono a otros (nueves jugones donde los haya) en su clamorosa ausencia de la misma forma que aún me sigo preguntando por la presencia de algunos más.

Pero el chico Costa también probó alguna de las suyas, de las peores, con un intento de cabezazo que vistos los resultados, quizás hubieran ayudado si el árbitro lo aprecia y lo expulsa. O quizás no porque la alternativa era el otro bluff, el de siempre, el “niño”. De Herodes a Pilatos y tiro porque me toca.

Concluyo porque si a todo eso unimos el absoluto desinterés de algunos y la ausencia de fondo físico (era más importante jugar amistosos por los que se cobra mucho y en lugares que obligan a larguísimos desplazamientos, antes que preparar y recuperar ésas piernas y mentes para el maratón de partidos en pocos días), los resultados del experimento son visibles.

¿Qué ha provocado ésa desafección general del grupo?

Ahora habrá que preguntar al albo centro mediático que im/pro-pongan nuevos candidatos para dentro de dos años. Ya se están tardando.

No seré yo quien aconseje a nadie lo que debe pasar en el futuro, pero en viendo a los chavales que llegan desde las selecciones inferiores, sospecho que una amplia y generosa jubilación del primer equipo sería de agradecer y podría permitir que en muy pocos años, se recupere la autoestima del patrioterismo radical. Empezando por la cabeza gorda.

Pero sin falsos nueves.

Cuidaros.

domingo, 15 de junio de 2014

FIDEL, KIM Y HUGO

 

Saludos.

Este es un anónimo recibido ayer en mi entrada anterior, la que versa sobre Felipe VI y su preparación para ser rey:

“¿¿No tienes ningún dibujito para ilustrar la "sucesión de Fidel en su hermano??
¿¿Ni para la de Kim jong-il en su cuarto hijo Kim jong-un,que por cierto es la tercera generación sucesoria?? ?? Ni para la de Chavez en su amiguete Maduro??? Y ya paro”

A los anónimos no suelo prestarles mayor atención y van todos (con contadísimas excepciones a los que doy un tratamiento “personalizado”, como es el caso), a un grueso archivo que guardo (y en el que conservo, os lo prometo, verdaderas delicias) porque el hecho mismo de que tengan que ocultarse para decirme cosas (a veces auténticas barbaridades), me dan la dimensión exacta de quienes los emiten y por ello les profeso una genuina indiferencia, no los considero.

Los anónimos son, además, un intento de falta de respeto hacia mí (y hacia tantos otros blogueros que no nos ocultamos para decir lo que decimos, para escribir y transmitir nuestras ideas, sean las que sean, porque poseemos la suficiente personalidad) y es por ello que desde el momento que no sé quién dice qué, me resisto a responder a un ente abstracto, a un fantasma. Casi siempre. La inmensa mayor parte de las veces.

[No saben, éstos perfectos imbéciles, que puedo lograr identificarlos si así me lo propongo y que hay formas de localizar ip’s y los domicilios y medios desde donde se emiten]

El que se alarme de que le diga imbécil a un imbécil, que vaya preparando la demanda porque iré encantado a declarar ante su señoría.

Vayamos al asunto que me entretiene.

Habría que decirle, en primer lugar, que con un solo signo de interrogación se cumple la función morfosintáctica perfectamente y que más de una, además de ser incorrecto, no añade más valor a la pregunta. Tres signos pasan a la categoría de estupidez.

Segundo que éste imbécil es tan torpe que no es la primera vez que escribe así (en otros foros) por lo que el grado de certeza que tengo para identificarlo (sin necesidad de investigar sus datos), raya el 100%.

Por otra parte, recordarle que en el caso cubano y en el coreano, también es cuestión de espermatozoides, de genes. En el venezolano lo ignoro aunque todo es posible.

Y no, no tengo dibujitos de ésos aunque si eso le hace ilusión, se los busco. Sin problemas.

Pero lo que transmite éste imbécil es, pienso, la idea de que ésos señores (por llamarlos de alguna manera) y sus regímenes son mis ideales, que ésos son mis modelos, que son los “míos”. ¿Que pretendo que éste país se transforme en algo así?

¿Ves como eres imbécil? ¿Ves como no te has enterado de que Monarquía y República solo son formas de gobierno y que la manera en que se gestionen admiten cualquier tipo de ideologías, imbécil?

¿Ves como no tienes “ni puta idea”, imbécil?

¿Ves como confundes el tocino con la velocidad?

¿Ves como en tu imbecilidad nos distingues tirios de troyanos?

¿Ves como aún no has logrado saber en qué mundo me muevo y que no lo sabrás nunca?

Por cierto, mira a ver qué relaciones comerciales (qué les vendemos y qué les compramos)mantiene éste país nuestro, nuestra monarquía de espermatozoides desde el siglo XVIII, con esos regímenes y con otros de parecida calaña (o peor). Igual te llevas sorpresas.

Se te olvidan algunos notables como Teodoro, compadre.

Y no pares, cretino.

Cuídate, imbécil.

miércoles, 11 de junio de 2014

FELIPE VI, EL PREPARADO

 

Saludos.

Imagino que igual que me ha ocurrido a mi, la abdicación de Juan Carlos ha pillado por sorpresa a casi todos sus “súbditos” (lo somos nos guste o no). Tan sorpresa que el Gobierno ha debido elaborar y aprobar una Ley a marchas forzadas, con nocturnidad y alevosía, para darle forma a la figura de un rey abdicado, asunto que no estaba recogido en la Constitución (299 votos a favor, 23 abstenciones y 19 noes) y la protección judicial inherente lo que constituye, por sí mismo, una declaración directa (subliminal también) de que había que aforar al rey necesariamente. Puede que sea la manera de poner el parche antes de que salga el grano. Grano que, presumo, no aparecerá nunca porque para eso es el parche.

[Cuestión adicional: ¿la reina Sofía también abdica? Llevado al límite, podría verse un número divertido]

Pero las monarquías no son asuntos novedosos y sabemos que su hijo varón (Ley Sálica por lo que se impone a sus dos hermanas mayores) se alzará con la corona en pocos días y reinará como Felipe VI.

Felipe, por otra parte, no necesitará modificar la Ley de Sucesión (si es que tuviera intención de hacerlo) porque solo tiene dos hijas y a menos que naciera un tercer descendiente varón, la mayor, Leonor, será reina en el futuro salvo República que lo remedie.

Un querido y admirado amigo me decía hace poco que consideraba que el futuro rey Felipe estaba “suficientemente preparado”. No es el único que así habla.

Probablemente sea la frase más leída y escuchada desde que Juan Carlos hizo pública su renuncia y desde casi todos los ámbitos sociales y políticos. Los continuistas del modelo monárquico, la mayor parte, lo repiten si cesar para significar que el proceso de sustitución es seguro, adecuado, fiable y quedará en buenas manos.

En ésa “mayor parte” deberemos incluir, sin rubores, a un inmenso porcentaje a los que el asunto les trae al pairo por indiferencia, por falta de información (exceptuando la telebasura) o por genuino interés (las minorías gobernantes y las clases favorecidas de la sociedad a los que el modelo ha servido bien).

Sin embargo y de manera inevitable, surge la pregunta: ¿preparado para qué?

La respuesta obvia sería: para ser rey.

Tan fácil y tan complejo. Pero hay más preguntas y hay muchos que se las hacen.

¿Cómo se prepara un rey? ¿Existen escuelas o universidades que expidan títulos en ése doctorado?

Sabemos que ha tenido una educación superior (relativamente) porque pertenece a la clase más alta y ha tenido los medios necesarios. Educación, por cierto, en centros privados (la mayor parte de ellos) a los que la inmensa mayoría de los súbditos de su padre no ha tenido ni tendrá acceso jamás. Sus programas de estudios siempre estuvieron convenientemente configurados para que adquiriera nociones de distintas áreas (derecho, economía y relaciones internacionales). Ninguno íntegro, como el resto de los mortales.

Ha estudiado en las tres academias militares en desigualdad de condiciones que los demás, en tanto que no cumplimentó los ciclos completos y no ejerció el mando ni obtuvo destinos, tal cual se les exige a los futuros jefes y oficiales de los ejércitos.

Y ha representado a la corona en infinidad de actos sociales y políticos, dentro y fuera del país, con lo que habremos de considerar que puede ejercer de primer embajador español en cualquiera sea el foro y sin causar, todavía, episodios lamentables como su padre (esperemos que no mande callar a nadie, que no mate osos borrachos en Rusia, que no se rompa algo cazando elefantes en África, que no se vaya a esquiar sin avisar, que no se pegue escapaditas en moto, que no viaje con alguna querida o que sus asuntos económicos no sean fuente perpetua de sospechas e inquietudes sociales, estupendamente bien camufladas).

No obstante, habrá que considerar que puede que sí tenga una formación transversal (ligeramente) mejor que la mayoría de los representantes políticos que nos asolan y cuyo nivel medio es deprimente, desmoralizador y enervante.

Considerar, también, que es alto, delgado y en aparente buena forma física (y su mujer, futura reina, muy fina); que luce estupendo de uniforme; que desfilará recto unos cuantos años; que tiene buena pinta, no lo neguemos, porque comparado con su padre en los últimos tiempos…

Pero… ¿qué requisitos debe tener un rey?

Yo, a éste señor, no lo he visto debatir nunca nada ni con nadie. No sé exactamente qué puede decir a los ciudadanos pobres, a las clases sociales de abajo, a los desfavorecidos (él que nació en cuna dorada y que jamás tuvo, ni tendrá, que buscar trabajo o pan para alimentar a los suyos). No sé qué le dice al Presidente del Gobierno para que redistribuya la riqueza con justicia (todos súbditos, no lo olvidemos), qué órdenes impartirá (será rey) para solucionar el paro, la educación, los hospitales…

A lo sumo, algunas entrevistas aisladas, ocasionales y trucadas (éstos no se prodigan mucho ciertamente), en las que elabora discursos de una corrección política pasmosa. Guiones perfectamente estudiados para ofrecer la cara amable y campechana (como su padre), educada, cercana, sincera… hierática aunque se esfuerce a ratos, en un lenguaje que no alcanza a la inmensa mayoría, que solo entienden los iniciados y que causa el mismo desasosiego que los de aquellos representantes políticos que decía. El mismo porque significan lo mismo.

Pero es el “candidato de consenso”. Es cambiar para que todo siga igual. Es más de lo mismo aunque esté “perfectamente  preparado” porque así lo deciden “sus” súbditos. Los suyos.

Voto-espermatozoide

(imagen blogs.20minutos.es)

Cuidaros.

martes, 3 de junio de 2014

TRICOLOR

 

Saludos.

Asisto éstos días (no sin algo de sorpresa y pesadumbre), a distintas formas de debate sobre uno de los símbolo del Estado, es decir, sobre la bandera.

La abdicación del Rey Juan Carlos ha abierto todas las espitas.

La Ley de Sucesión en la persona de su hijo Felipe, de un lado, frente a los que exigen que se proclame la III República, de otro. Éstos, lógicamente, enarbolan la Tricolor.

BANDERA REPUBLICA

La banda de abajo corresponde al “pendón morado de Castilla”. Y es morado.

BANDERAREPUBLICA-28041931-1

Decreto de 28 de abril de 1931 en el que se recoge que la Bandera de la República será la Tricolor.

Bandera30081936

Decreto nº 77 de la Junta de Defensa Nacional, emitido en Burgos el 30 de agosto de 1936, aboliendo la Tricolor (nótese el lenguaje usado en ambos casos)

Decía que me causaba algo de sorpresa y pesadumbre porque a éstas alturas del siglo XXI, parece que todavía hay muchos que ignoran (con o sin interés oculto), que la República es, sencillamente, una forma de Gobierno.

Digámoslo de nuevo: la República solo es una forma de gobierno.

Se puede organizar un estado alrededor de una Monarquía Parlamentaria (España, Reino Unido, Noruega, Holanda…) o como una República (Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia…) Una tercera opción es la dictadura pero como ya sufrimos la nuestra durante 39 años, la obviamos si hemos de tener en cuenta que en su inmensa mayor parte son violentas, impuestas por la fuerza y que suelen costar muchas vidas [decenas de miles en España durante el trienio fatídico (en ambos bandos) y en años posteriores fusilamientos, mutilaciones, encarcelamientos, penas sumarísimas, garrote vil…]

El papel de los jefes de estado (Monarca y Presidente), son relativamente similares porque serán los Parlamentos los que determinen todo el complejo aparato legislativo de los estados de forma efectiva. Los Parlamentos son elegidos por los ciudadanos.

La diferencia fundamental (a grosso modo y entre otras muchísimas), es que a los jefes de estado de las repúblicas lo eligen los ciudadanos. A los reyes, no.

Es probable que una de las carencias educativas que soportamos en España sea, precisamente, la ausencia clamorosa de formación de los niños (luego adultos) en éstas cuestiones o, peor aún, el dirigismo sobre el modelo actual como única y posible (o mejor) manera de gobierno. Algo parecido observamos con las religiones. Eso comporta, lamentablemente, mala y pobre educación en debates, en tolerancia y en respeto a las ideas de los demás.

”No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo” (François-Marie Arouet, Voltaire)

El Rey de España no fue elegido por los españoles. Fue impuesto por la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de 1947.

SUCESION-27071947-1

SUCESION-27071947-2

1947 y firmado por el dictador Francisco Franco.

Cuando los españoles votaron la Constitución Española de 1978, dando forma general a la manera de gobierno de España (Monarquía Parlamentaria), el Rey ya reinaba (llevaba tres años como Jefe del Estado), iba inmerso en ésa Constitución a la que, a través del voto, se le quiso dar carácter democrático a pesar de las carencias manifiestas de raíz, de fondo, forma y contenido..

Tras la muerte del dictador, lo ético hubiera sido preguntar a los españoles (ya entonces éramos adultos), si queríamos modificar el modelo hacia ésa Monarquía o hacia la República.

Hubiera sido ético también, preguntar a los españoles si querían conservar la bandera bicolor o la tricolor.

La Tricolor fue abolida en golpe de estado cruento, por la fuerza y nunca repuesta en su legalidad, por el dictador Francisco Franco.

Juan Carlos I fue elevado a la categoría de Rey de España por designio del dictador Francisco Franco y ahora, como consecuencia de aquel designio, Felipe sucederá a su padre.

En la Constitución de 1978 se votó el lote completo (Rey, Bandera y demás)  obviando esas consideraciones (entre otras), ocultándolas (con la connivencia interesada de casi todas las partes) en un ejercicio de paternalismo infamante y ofensivo, atentando gravemente contra la inteligencia del pueblo y su capacidad para determinar en qué forma esperaba y deseaba organizar el Estado.

Y de la misma forma que durante mucho tiempo se asoció la bandera bicolor al franquismo y a la más rancia derecha española, la tricolor, con errores evidentes como hemos podido comprobar, se asocia ahora a las izquierdas y a las extremas izquierdas (probablemente, éstos últimos, como entonces aquellos, tengan mucha culpa de ello).

Igual pero al revés y con el tremendo déficit de no saber distinguir qué son unas cosas y qué son otras. O sabiéndolo muy bien. O manipulando.

Muchos supuestos “demócratas” alertan de que las dos repúblicas españolas fueron abolidas por sendos golpes militares, en un aparente ejercicio de “justificación” para el caso hipotético de que instaurara la tercera. ¿Alentando un futuro golpe de Estado? ¿Reclamándolo?

En las repúblicas y en las monarquías, pueden gobernar los partidos de todo el arco ideológico. De todo, tal cual ocurrió en la Segunda y ocurre ahora en éste país. Lean un poco sobre ello porque no provoca urticaria.

No entiendo que se puedan manifestar tantas incoherencias, con tanto desparpajo y con unas actitudes tan delirantes que abruman por su simplicidad y por la falta de ideas elementales.

Los ciudadanos españoles, todos, son perfectamente capaces de discernir si prefieren continuar con la Monarquía Parlamentaria o instaurar la III República. Es una cuestión de respeto a lo que decidan ésos ciudadanos.

E igualmente capaces de desear que ondee la bandera que estimen oportuna. De dos o de tres colores.

Dejen de asustar a los niños, por favor. Sean adultos y demuestren que ésa etiqueta de “demócratas” que se autoimponen, es auténtica y no una falsificación. Si entran en el juego de las mayorías y minorías, deben aceptar, a priori, los resultados aunque no les gusten, aunque pierdan “los suyos”.

Cuidaros.

viernes, 30 de mayo de 2014

ANALÍTICA

 

Saludos.

Como suele ser habitual en concluida la temporada, yo, uno de los sesudos analíticos sevillólogos del Eterno Campeón de Andalucía, me lanzo a desentrañar claves, pormenores y aconteceres deportivos (y otros) de un año que concluimos ahítos de satisfacciones, derrochando optimismo y añorando sin remedio y sin continencia el reinicio de las hostilidades. Lo digo tan pancho, conste, y tratando de usar el lenguaje analítico antes que sintético. Otra vez.

Y porque tengo derecho a no permanecer en silencio.

Es el mono, el síndrome de abstinencia inevitable de cada verano donde el baile infernal orquestado de fichajes, traspasos, ventas, dimes y diretes, sabiamente dosificados desde Madrid y su apisonadora mediática (delegaciones locales incluidas), amenazan de nuevo con descomponernos el Equipo, desarmarnos, desmantelarnos (como si de un mecano se tratara) y ponernos en desbandada (cada vez molestamos más en las cumbres, entre los que están habituados a monopolizar el exiguo espacio de ésas cumbres, acaparando la escasez de oxígeno). Es el mono que un mundial no logrará rebajarnos a los cauces habituales aunque nos entretenga unos días y porque ya estamos echando de menos los cánticos de Nervión.

Imagino que los que saben de esto, de verdad, ya andarán enmaquetando y enviado a imprenta sus propios trabajos y conclusiones. Habrá que estar pendientes para aprender.

Comencemos por el final.

Año irregular, con altibajos, que nos deja, sin embargo, quintos en Liga y poseedores de la tercera Copa de la Europa Ligue (por tanto, con muchos más altis que bajos). Un año perfecto, otro, para definirnos en nuestra naturaleza porque el “dicen que nunca se rinde” hemos podido paladearlo (incluso emborracharnos) en muchas ocasiones, en muchos momentos, en la fe ciega de que solo se rinde quien dejar de luchar y que hasta el rabo, todo es toro (aunque hubo alguno que nunca viera en peligro la eliminatoria y al que hay en mbiarle un saludo afectuoso). Año de luchar hasta el último hálito y vencer.

Somos nosotros, somos el Sevilla Football Club.

Es probable que una de las claves más importantes sea la que se denomina vulgarmente como “estar hechos una piña”.

[3. f. Agrupación de personas con sentido de unidad. Esta acepción ya se recoge desde principios de siglo en el Diccionario de argot común español de L. Besses (1905). Esa familia es una PIÑA]

¿1905?

El vestuario, los jugadores, hicieron piña, se confabularon para empujar todos en la misma dirección (la portería del contrario) y obtuvimos el premio, los premios, aunque estoy por sospechar que pudieron, incluso, ser mejores (la plaza de Champions estuvo en nuestras manos, o botas, con claridad varias semanas)

Incluso llegando a pensar que a algunos, en muchos momentos, lo de la piña se nos antojara literal, es decir, tirarle un buen ejemplar tostado, duro y de tamaño XXL, y darle en la cabeza a ver si ponían un poco de sangre en el trabajo, al modo Fabiano o Alves de los primeros tiempos (¡menos mal que nos contuvimos!).

Cuestionado y no siempre bien aceptado, puede que el trabajo principal, el sicológico, le corresponda a Unai Emery, al tan denostado y alabado Emery, en la sempiterna clave  sevillista de cuestionarlo todo.

De debatirnos en la excelencia.

No dejaré de insistir en ésa faceta psicológica que juegan los entrenadores. Es fundamental saber transmitir confianza y hacer que los jugadores, los que deben llevar a la práctica todo lo planificado y entrenado, se sientan capaces de realizarlo, de que valen, de que son buenos y sobre todo, de que pueden y saben hacerlo. Fundamental. La orden perfecta es: salta, diviértete y juega que tú sabes hacerlo.

Pero como dije en su momento, los resultados mandan y es de justicia reconocerle sus méritos y reconocer, también, que se ha ganado con creces su continuidad, su prolongación, su renovación al mando de la Plantilla. Es la apuesta lógica y en la confianza de que aún puede alcanzar metas mejores. Al menos, eso es lo que deseamos todos los palanganas y para ello empujaremos.

Y mayor mérito habrá que concederle a Unai Emery si consideramos que orquestaba una sinfónica renovada en buena parte, que la temporada anterior le habían desposeído de dos de sus mejores valores, que llegaban otros “melones por calar”, que administraba a gente muy joven (de valor incuestionable la mayoría… que se les suponía y con la duda, siempre la misma duda, de si iban a rendir o no), que hubo más salidas riesgosas en invierno (dejando algunos puestos en peligro manifiesto de orfandad y con un autobús de cedidos, varios sorprendentes e inexplicables) y que sentimos la gratísima sorpresa de ver crecer a otros hasta límites insospechados (a pesar de todo) Muchos obstáculos que nos atenazaban, que nos ponían el corazón en un puño y que nos obligaban a mirar con cierta desconfianza lo que hubiera de venir.

Pero los hechos y los resultados, llegaban; el Equipo jugaba (!) y ganaba hasta el extremo de pasarnos mucho tiempo, muchas semanas, sin sentir zozobra ante cualquiera fuese el enemigo, recobrando aquel “que venga quien quiera” con las sensaciones recuperadas de los años 2006 y 2007.

Ésta temporada acabada en el año 14 del siglo XXI, nos deja nuevamente en las puertas de la élite absoluta. Somos, por méritos acumulados, los mejores candidatos para saltar el escalón necesario y colocarnos ahí, en lo alto, en el primerísimo escaparate mundial, para entrar en el club selecto de los más poderosos de Europa.

Pero… no nos precipitemos. No hay prisas. Hagámoslo con cabeza y corazón y cabeza porque es mucho más interesante consolidar la fortaleza de nuestro Club, aún entre los segundos mejores, que pretender exigir un hueco frente a los que nos hurtan los dineros y por ello, muchísimo más premiados que nosotros.

Si no se logran redistribuir con justicia los beneficios televisivos, ni nosotros ni los demás (excepto dos), lograremos los equilibrios necesarios para competir en condiciones similares.Porque el “fair play” o el “respect” quedan muy bien para trasmitir valores y sin embargo ¿eso solo es aplicable al terreno de juego, a no pegar patadas y no hacerle el mono a nadie? Hay demasiado de hipocresía en el aparente y exigente control continental en las cuentas de los clubes. De algunos que de otros no.

Año en que la Banda Sonora de Nervión ha vuelto a demostrar su indiscutible liderazgo en empuje y emoción, en gargantas y corazón (en el último partido, contra el Elche, vivimos uno de los días más gratificantes que recuerdo, con un Estadio al completo siguiendo el ritmo y el compás de los BIRIS)

Honor para ellos.

Y si todo lo anterior no fuese suficiente para definir un año tan placentero, productivo y eficaz, recordemos que tuvimos un terremoto institucional de gravísimas proporciones que se superó perfectamente, sin aspavientos innecesarios (a pesar de la avalancha mediática de los mismos de siempre) y que parece que nos espoleó para archivarlo cuanto antes, para pasar página y seguir construyendo Club, el más Grande Club de Andalucía, donde las personas pasan, dejan sus huellas en el Muro de la Historia y otros recogen el testigo y continúan el trabajo.

Año especialmente grato para gritar, como siempre:

¡VIVA EL SEVILLA FOOTBALL CLUB!

Cuidaros.

Sevilla ఫుట్బాల్ క్లబ్ 1890 నుండి

P.D. 1.- Dejo deliberadamente en el tintero un buen montón de cuestiones que bien hubieran podido ser resaltadas. Pero tampoco era cuestión de alargarme demasiado porque he entendido perfectamente que 140 caracteres tienen más poder que 1000.

P.D. 2.- Y como colofón (nunca me olvido de algunos aunque a otros les desee todo lo mejor), un recuerdo a los que incumplen la Ley de los Vasos Comunicantes, porque nos han salpimentado nuestro guiso particular, con sabores exóticos especialmente intensos éste año y como la inmensa mayor parte de la Historia.

domingo, 25 de mayo de 2014

EL EXTRAÑO CASO 14

 

Saludos.

Todo comenzó cuando en una ciudad llamada Elgin (en gaélico Eilginn y en escocés Ailgin, distrito de Moray y sobre el Rio Lossie, en el reino de Escocia) un 14 de octubre de 1854, nace en Newmill un niño al que llamaron Edward. Era el octavo hijo de una familia de 13 retoños, ocho chicas y cinco chicos. La madre de la prole se apellidaba MacAndrew.

Más tarde, muy lejos de su ciudad natal y durante muchos años, se le conoció como D. Eduardo (de la MacAndrew). Aquel chico falleció el 14 de junio de 1924.

Aunque formalizó su más grande aportación a su lugar de adopción (junto a sus amigos Hugo, Isaías y unos cuantos más, la mitad ingleses y la mitad españoles) un 25 de enero de 1890 (y que sigue plenamente vigente 124 años más tarde, aumentando su leyenda sin cesar) aquella gesta se hizo oficial un 14 de octubre, en 1905, dando lugar a la legalización del Club de Football más importante y exitoso de todo el sur mas sur de Europa.

Una de las consecuencias (directa e inevitable) de aquel evento fue la creación, en 1914, del segundo Club en importancia de ése sur sur: el Real Betis Balompié. Era el año 14 del siglo XX. Felicidades.

Pero saltemos en el tiempo y situémonos en 2013.

Acabada la temporada de Liga 2012/2013, el Club de D. Eduardo termina mal, mediocre, en medio de la tabla, noveno, lejos del lugar que, por su potencial, debería haber ocupado. Ése sitio difuminado te impide el acceso a las competiciones europeas. Sin embargo, los órganos que rigen ésas competiciones detectan que dos de los clubes situados encima, han hecho trampas en sus cuentas y son apartados. Aquello provoca que el Club de D. Eduardo sea invitado y acceda, sin proponérselo, a competir en la segunda categoría (de dos) de trofeos en disputa del viejo continente; la Liga Europa. La segunda de dos y el segundo máximo galardón posible. De dos.

La Liga Europa que comienza en 2013, debería terminar en el año 14 del siglo XXI y un 14 de mayo.

Uno de los apartados por tramposos, es el Club de Málaga, del sur sur también, y con el que las relaciones siempre fueron… difíciles. Los aficionados de la ciudad oriental culpan al de la occidental, al de D. Eduardo, de “chanchullos” cuando, en buena lid, deberían recriminar al suyo, al que falseó las cuentas y por ello castigado.

Pero el caso es que aquella plaza no fue para ellos, siendo adjudicada al siguiente en la lista, al de D. Eduardo.

Entretanto, el Club creado el año 14 del siglo XX, termina una campaña 2012/2013 espectacular, muy por encima de sus vecinos, lo que provocó no pocas explosiones de alegrías cuasi orgásmicas. Esa posición les permite acceso directo a la segunda competición europea. Para muchos, el delirio universal.

Pero las cosas irían cambiando a medida que pasaban los días, los hechos se sucedían y la algarabía inicial iba perdiendo fuerza ante los acontecimientos, ante la hemorragia imparable.

Como decía, las trampas de algunos permiten que el excluido inicial sea ascendido y forme parte del plantel que representará a los clubes ibéricos en el resto del continente. Alguien debió haber intuido que los invitados de última hora, con los que no se cuenta nunca, suelen ocasionar siempre alguna conmoción. Buena o mala, alguna.

Comienza, por tanto, el nuevo curso y las cosas mantienen, temporalmente, la inercia del anterior. Pero en las carreras de fondo, el más resistente, el mejor preparado, el más duro y entrenado suele llevarse la corona.

El Club del año 14, contra lo esperado, se desinfla, se hunde, se desmorona en la lucha liguera nacional y se instala en lo más bajo, al final del todo, aunque mantiene el pulso en la contienda europea.

El otro, el de D. Eduardo, por el contrario, comienza a dar resultados y partiendo desde el fondo, gana, remonta, escala, sube y se coloca muy arriba, en todo lo alto. Éste también resiste en Europa y dando señales (alguien debió haberlo intuido) de que progresaría sin trabas, hasta el final.

Las cosas se precipitan en el año 14 del siglo XXI.

Los hados certifican que los dos clubes de la Híspalis deberán cruzarse en la ruta Europa donde uno de ellos quedará en el camino irremediablemente, en una justa sangrienta porque hay demasiadas implicaciones, demasiados corazones y demasiadas pasiones y lazos en juego.

El burgo lleva un siglo repartiendo sus delirios entre unos y otros colores y un duelo en la cumbre polariza como nada ésa tensión ancestral.

El más antiguo, ya entonces, había revertido su situación y andaba campeando en las alturas. El otro, el más moderno, todo lo contrario y se hundía sin remedio en las penumbras porque, además, en la trifulca particular, el primero había sometido a dos varapalos considerables a sus vecinos.

Ése duelo continental se auguraba terrible.

A dos asaltos, el del 14 del XX tumba, contra todo pronóstico, al del XIX en su propio feudo, en su casa. Eso duele como pocas cosas y mientras unos se lamen las heridas, los otros festejan la victoria parcial como algo desmesurado, precipitándose en sus celebraciones sin contar que, como se debía haber sabido, quedaba la mitad por disputar.

Y surge el poder de más fuerte, del más resistente, del mejor preparado. El Club antiguo logra equilibrar la balanza y en la ruleta decisiva, es mejor y expele al otro… en su propia casa, en su feudo. Eso duele.

Pero además, lo expele de Europa. Doble dolor.

El invitado de última hora se alza, temible, a la cúspide.

Para el Club del 14 del XX, tantos golpes lo fulminan, tantos enemigos internos lo corroen y descomponen. Y los otros golpes, los externos, ayudan de manera significativa en la catástrofe propia.

El Club del 14 del siglo XX, en el 14 del siglo XXI, su año de celebración, de sus bodas de oro reales, firma uno de las peores campañas de su Historia por sus propios errores aunque, todo hay que decirlo, con la inestimable ayuda de terceros y marcando estadísticas negativas terribles.

El Club de D. Eduardo llega (yo no creo en las meigas pero haberlas, haylas), al 14 del 14 del XXI (dejando atrás, tumbados y arrasados a poderosos contrincantes) y certifica que en Europa y en ésta competición, es uno de los pocos dueños.

14 es más que once y que trece… barras.

¡VIVAN LOS CATORCES!

Cuidaros.

Sevilla F.C. kusukela 1890

P.D. 14 más 14 suman 28, es decir, catorce más catorce suman  veintiocho, D. Antonio.